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Reportaje:CONSUMO

El disquete sobrevive

Aeropuertos y otras grandes instalaciones mantienen este soporte de almacenamiento, por lo costoso que sería la sustitución de sus ordenadores

Unos lo usan de posavasos. Otros de lienzo. Algunos, incluso, para practicar tiro al plato. La gran mayoría cree que el disquete es una pieza de museo junto a las fichas perforadas y otros artilugios tecnológicos, pero en realidad está más presente de lo que se cree. El disquete aún es un objeto fundamental para copia de seguridad o como disco de arranque. Por ejemplo, no se rían, en todos los ordenadores de facturación y embarque de los aeropuertos españoles. Y también de otros países más desarrollados, como Alemania.

El gestor aeroportuario español no los emplea para la transferencia ni el almacenamiento de datos de compañías aéreas. El disquete "es el disco de arranque para conectar al servidor. Se utiliza exclusivamente en la instalación del equipo", explican fuentes de Aena. En breve, además, disquete y disquetera desaparecerán de los mostradores de facturación. Desde el pasado año se están sustituyendo por considerarlos "obsoletos".

Antiguo o no, el floppy sobrevive. Verbatim asegura que en Europa se venden 50 millones de unidades al año (dos millones en España). Un migaja, si se compara con los 1.200 millones de CD que se compran anualmente sólo en España, pero suficientes para seguir en el mercado. Sony lo ve al revés. La compañía, que desarrolló el disquete de 3,5 pulgadas en 1981, abandonará su producción en la primavera de 2011, aunque conserva el 70% del mercado nipón.

La supervivencia del disquete no es por su capacidad de almacenamiento (hoy ridícula) ni por su precio; pervive porque las computadoras donde se aplica son muchas o muy caras como para sustituirlas.El disquete también resiste en los Airbus A-340 y A-320. Las rutas de navegación aérea se introducen mediante disquetes en el ordenador de a bordo (flight management computer, en inglés) "mediante una ranura que está en el morro de la nave. El piloto no participa en el proceso ni tiene que ir con la disquetera a cuestas. Se encuentra con los datos actualizados en cada ciclo (despegue y aterrizaje)", explican en Iberia.

Ambos aviones se diseñaron en los años ochenta y noventa. "Entonces era la tecnología puntera. Aunque ahora hay nuevos soportes, la estructura del avión y su maquinaria no se cambian, de modo que se sigue trabajando así", hasta que la nave termine su vida útil. En otros aspectos de la navegabilidad aérea, dice Iberia, se cambia a sistemas más punteros. Pero si algo funciona bien, "¿para qué cambiar?".

Todavía "hay muchas aplicaciones industriales que los utilizan. Por ejemplo en tornos y fresadoras, maquinarias que resiste más de 10 años; en los teclados electrónicos, para almacenar música y, también, para reservar billetes en la Renfe alemana (Deutsche Bahn)", cuenta Torsten Leye, responsable de productos ópticos en Verbatim.

En el plano doméstico, "sobre todo gente mayor para almacenar o intercambiar archivos", aunque ordenadores de mesa y portátiles ni siquiera llevan disquetera. Apple la eliminó de su "primer ordenador de la era de Internet", el iMac de 1998. En una computadora que venía con las vías de comunicación y transferencia de ficheros del "futuro", a la sazón un módem de 56 kbps y conexión Ethernet integrada, el floppy representaba el pasado.

El consumidor ha arrinconado el disquete. Si en 2001 se vendieron en España 34 millones de unidades, seis años después la cifra fue de cuatro millones, según la European Magnetics, asociación de empresas de soportes magnéticos ya extinguida (otro signo del cambio de época). Y el año pasado, dos millones en España y 50 en Europa, según Verbatim.

La venta de disquetes ya no se audita. Las consultoras GFK y Santa Clara, que suministran datos sobre CD y DVD, lápices de memoria y discos duros externos, entre otros soportes, no los contabilizan desde principios de siglo. Aun así, se sigue usando la versión más moderna del soporte creado en 1970 por Alan Shugart en IBM. "Los principales mercado son Rusia y países de la ex Unión Soviética. Alemania supone el 10% del total", asegura Leye.

En España, algunas instituciones públicas permiten presentar instancias, currículos y documentos guardados en un floppy. En algunas bibliotecas, la información que se consulta en sus bases de datos se puede "guardar en un disquete". La unidad cuesta 0,45 euros porque el usuario "no puede traer el suyo" para evitar que los ordenadores sean infectados por virus.

Se venden, pero cuesta encontrarlos. "Hace tiempo que mis distribuidores no tienen. En cambio, coloco de una a dos disqueteras externas al mes a gente que se ha cambiado el ordenador, pero conserva información en el floppy; como su nueva máquina no lleva lector, compran uno que se conecta por USB", explica el responsable de la tienda Sil Informática.

En PC City ni eso. El técnico mira con cara de sorpresa al que pregunta por disquetes. "Al menos hace un año que no he vendido". Ni hay en el almacén centralizado de la cadena de tiendas informáticas.

En Pista Cero siguen con ambos productos. "La gente se lleva las cajas de disquetes de dos en dos, pero en almacén tenemos pocos". Su servicio técnico es el que más los usa. "Cuando un cliente quiere instalar en su ordenador antiguo (con Windows XP) un disco moderno, hay que actualizar el disco SATA. Este proceso requiere descargar un fichero de Internet a un disquete. No se puede hacer de otra manera".

Poco a poco los fabricantes han eliminado la disquetera de sus equipos. Desde Dell (2003) a HP y Acer, ambos en 2005, cuyas familias Veriton y Extensa aún la ensamblan, pero sólo "bajo pedido y hasta fin de año".

De las kas a las gigas

El floppy primigenio tenía 8 pulgadas y una capacidad de 82 KB (Kilobytes). En 1976 llegaron los de 5,25 pulgadas (160 KB) y luego los de 3,5 pulgadas ( 1 y 2 MB) de Sony en 1981, que junto a Philips ya trabajaba en el desarrollo del disco compacto. A partir de 1984 el CD empezó a utilizarse en informática, pero su reinado ha sido breve, arrinconado por el DVD, con seis veces más capacidad de almacenamiento; pero ni así perdurará muchos años. Finalmente las memorias USB se imponen por precio, capacidad y versatilidad. ¿Hasta cuándo?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de mayo de 2010

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