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Elecciones en Reino Unido | La negociación de gobierno

Cameron ofrece un pacto a los liberales

Los conservadores negocian con Clegg para lograr la mayoría absoluta y formar un gobierno estable - Ambos partidos discrepan sobre inmigración y la UE

La política británica entró ayer en territorio virgen: las elecciones del jueves, las más competidas desde 1974, negaron la mayoría absoluta al Partido Conservador de David Cameron y dejaron la llave del Gobierno en manos de los liberal-demócratas de Nick Clegg. En lugar de hundirse el mundo, como muchos agoreros pronosticaban, los tres grandes partidos se pusieron de inmediato a trabajar para forjar una coalición o al menos un pacto de Gobierno.

La aritmética parlamentaria hace más fácil un pacto entre tories y liberal-demócratas, que suman 363 escaños y superan la frontera de 326, la mayoría absoluta en los Comunes. Pero también es posible un pacto de los liberal-demócratas con los laboristas de Gordon Brown, que suman 315 escaños pero podrían obtener otros apoyos.

Brown dio un paso atrás, pero se mostró dispuesto a pactar con Clegg

Los conservadores deberán ceder en la reforma del sistema electoral

Los tres líderes subrayaron la importancia del momento, con el país apenas salido de la recesión y necesitado de reducir el déficit público, que coincide con la tormenta financiera griega.

Clegg cumplió su compromiso de dar a Cameron, que ganó en votos (36,1%) y en escaños (306), la oportunidad de ser el primero en intentar formar gobierno y así lo hizo saber nada más llegar a media mañana al cuartel general de los liberales en Londres.

Gordon Brown compareció poco después a las puertas de Downing Street. "Es mi obligación como primer ministro dar todos los pasos necesarios para asegurar que Gran Bretaña tenga un Gobierno fuerte, estable y con principios", dijo. "Entiendo y respeto completamente la posición del señor Clegg al declarar que desea ponerse en contacto con el líder del Partido Conservador. Como saben, hemos puesto ya en marcha todos los mecanismos y medios para dar a los partidos políticos cualquier apoyo que necesiten. El señor Cameron y el señor Clegg tienen sin duda todo el derecho a tomarse el tiempo que sea necesario", admitió.

Pero añadió de inmediato que, si esas conversaciones no cristalizan, también él está dispuesto a llegar a un acuerdo con los liberal-demócratas "en áreas en las que hay un cierto tipo de acuerdo entre los dos partidos". Y citó en concreto la estabilidad económica y la reforma del sistema electoral.

Menos de una hora después, Cameron tomó la iniciativa. Tras defender el derecho de los conservadores a gobernar, admitió que para ello necesita el apoyo de los liberal-demócratas y les ofreció dos opciones: un pacto de Gobierno para sostener a un ejecutivo conservador minoritario o incluso una coalición.

Cameron estableció las fronteras de ese pacto: no transferir más soberanía a la Unión Europea, nada de posiciones "débiles" ante la inmigración y "las defensas del país deben seguir siendo fuertes". Es decir, nada de europeísmo, nada de legalizar a los inmigrantes ilegales y nada de cancelar la renovación del programa de disuasión nuclear Trident. En el tema más delicado, la reforma del sistema electoral, ofreció poner en marcha una comisión parlamentaria para estudiar las opciones.

Aunque subrayó la cercanía de ambos partidos en educación, economía, fiscalidad o libertades civiles, su oferta pareció, sobre todo, el inicio, no el final de una negociación. Cameron y Clegg mantuvieron ayer un primer contacto telefónico y sus respectivos equipos se pusieron a negociar de inmediato a la búsqueda de un acuerdo rápido.

El aliado natural de los liberal-demócratas serían los laboristas, pero los malos resultados del partido de Brown hacen que ese acuerdo acabara siendo bautizado como "la coalición de los perdedores". En cualquier país europeo se admitiría que el segundo y tercer partido pactaran una coalición si obtienen el apoyo del Parlamento, pero en el Reino Unido se siguen viendo los resultados con los ojos de un sistema electoral pensado para el bipartidismo y que ya no funciona en un Parlamento en el que hay tres gallos.

Las negociaciones para formar Gobierno se espera que sean rápidas. Cameron deberá superar las reticencias de la mayoría del partido a ceder terreno en la reforma del sistema electoral por temor a acabar viéndose arrinconados por laboristas y liberal-demócratas en un Parlamento elegido con representación proporcional.

Brown no tiene inconveniente en esa reforma si eso le permite seguir en el poder. Pero la aritmética de un acuerdo Lib-Lab y las dificultades que tendrá Nick Clegg para explicar a los británicos por qué Gordon Brown sigue siendo el primer ministro hacen pensar que ese acuerdo podría tener fecha de caducidad: el tiempo necesario para aprobar la reforma electoral, someterla a referéndum y, si se aprueba, convocar elecciones anticipadas. En ese escenario, lo más probable es que los laboristas decidieran presentarse a esas elecciones, dentro quizás de un año, con una cara nueva.

Un acuerdo con los conservadores podría ser más duradero. Gran parte de los votantes liberales quizás no entendieran un pacto con Cameron. Pero si eso fuera a cambio de introducir proporcionalidad en el sistema electoral, quizás el precio valdría la pena a largo plazo.

En todo caso, las elecciones que todos podían ganar acabaron convirtiéndose en las elecciones que todos han perdido. Brown porque los laboristas han sufrido una derrota clamorosa, tanto en votos como en escaños. Cameron porque, a pesar de enfrentarse a un Gobierno desgastado por 13 años en el poder, por una recesión económica sin precedentes y por la impopularidad de su primer ministro, no ha logrado hacerse con la mayoría absoluta. Pero también por los liberales-demócratas, que pese a haber conseguido ser clave para la formación de Gobierno y parecen en condiciones de imponer la reforma electoral, no crecieron lo que esperaba.

Puestos a perder, ha perdido también el prestigio del Reino Unido al dejar a miles de electores sin poder ejercer su derecho al voto por problemas de organización en las mesas electorales.

¿Y ahora qué?

- Las autoridades han abierto un periodo de 21 días para las reclamaciones por los fallos en la votación.

- El Parlamento quedará constituido el próximo miércoles, 12 de mayo.

- No hay un plazo para formar Gobierno, pero la fecha clave es el 25 de mayo, día en que la reina presenta en el Parlamento el programa del nuevo Ejecutivo.

- Otros 'parlamentos colgados' (sin mayoría absoluta): en 1974, los conservadores del primer ministro Edward Heath lograron 297 escaños, frente a los 301 de los laboristas de Harold Wilson. Tras el fracaso de Heath en pactar con liberales y unionistas, Wilson formó un gobierno de minoría que duró siete meses. Los nuevos comicios dieron un triunfo más holgado a los laboristas.

- Hubo otros casos en 1929 y en 1885, tras la reforma electoral que dio entrada a los diputados irlandeses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de mayo de 2010

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