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Necrológica:

Umaru Yar'Adua, jefe de Estado de Nigeria

Fue el primer universitario que llegó a presidente del país

"¿Umaru, dónde estás?". Los nigerianos llevaban preguntándose por el paradero de su presidente desde que se conoció que había viajado a Arabia Saudí para ser atendido en un prestigioso hospital de una pericarditis aguda, allá por el mes de noviembre. La pregunta había llegado incluso a las pancartas de las manifestaciones en las hiperpobladas calles de Lagos, la capital. No hubo respuesta, así que los nigerianos empezaron a especular con la posibilidad de que Umaru Yar'Adua estuviese muerto. Ese ha sido finalmente el desenlace, anunciado por fuentes del Gobierno. Volvió a Nigeria, el pasado 24 de febrero, para morir.

Con su fallecimiento, el 5 de mayo, a los 58 años, muere uno de los mandatarios con perfil más bajo que jamás han gobernado este país de 150 millones de habitantes, el más poblado de África, aunque quizá eso fuera una cualidad para Nigeria, donde la mayoría de los presidentes han sido militares con cierto gusto por los golpes de Estado y los abusos de poder.

Yar'Adua, de religión musulmana, nació el 16 de agosto de 1951 en una familia aristocrática y de las altas esferas políticas del país. Su padre fue ministro de la ciudad de Lagos en la Primera República y su hermano, jefe del Estado Mayor durante la presidencia militar de Olusegun Obasanjo, de 1976 a 1979.

Químico de formación y hombre de negocios después, fue primero miembro del izquierdista Partido para la Redención Popular (PRP) durante la Segunda República de Nigeria (1979-1983), y más tarde cambió de tercio y se unió al Partido Democrático Popular (PDP), una formación política con la que se presentó como candidato para gobernar el Estado de Katsina, en el norte de Nigeria, en 1999, informa Efe.

Lo consiguió y se ganó fama de honrado y transparente durante los ocho años, de 1999 a 2007, en los que ocupó el puesto de gobernador de Katsina. Por ello, el presidente Olesegun Obasanjo, líder del PDP, le apoyó en su candidatura a la jefatura del Estado.

La obtuvo el 29 de mayo de 2007, como el primero de todos los presidentes que había pasado por la universidad. Fue el decimotercero. Ya antes de asumir el puesto, su buena fama no lo salvó de la polémica. Lo primero que criticaron los expertos políticos a Obasanjo fue que eligiera a un hombre débil físicamente, pues, además de la pericarditis, Yar'Adua padecía también problemas renales. Los comicios estuvieron llenos de irregularidades, dados por buenos por exigencias de un guión que en África suele buscar la estabilidad por encima de la democracia. Arrasó con el 70% de los votos.

Poco más puede decirse de este hombre de 58 años del que se esperaban reformas que aprovechasen el pujante poder de la economía nigeriana, redujesen los índices de corrupción del país y la escasez de alimento entre la población más pobre. Desgraciadamente, no tuvo coraje para acometerlas y su presidencia se quedó en más de lo mismo; Nigeria siguió desempeñando con Sudáfrica el papel del Gran Hermano africano, pero sin visos de resolver las enormes desigualdades del país (el 83% de la población vive con menos de dos dólares al día) y dividido en cientos de etnias que se enfrentan por la tierra o la religión, con sangre de por medio.

Al menos, Yar'Adua otorgó una amnistía a los rebeldes de la zona petrolífera. Muchos entregaron sus armas y la violencia disminuyó en la zona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de mayo de 2010