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PROGRAMACIÓN

La corriente anti-Flash se amplía a otros líderes de la industria

Hay una guerra abierta contra el Flash de Adobe. La pasada semana Steve Jobs abrió fuego con su carta personal. Adobe le replicó. De la carta de Jobs se sacan dos conclusiones: que la decisión de Apple de eliminarlo de sus aparatos es definitiva y que algunos de sus motivos son, por lo menos, contradictorios. Que Apple acuse a Flash de ser un formato cerrado es cuando menos chusco, cuando la acusación proviene de Apple, y que, a continuación, reconozca que Flash es multiplataforma es una clara contradicción.

La guerra de códecs ya arrancó hace meses entre los desarrolladores, como se ve en el gráfico de Encoding.com, donde el declive de Flash en beneficio del estándar H.264 es evidente. La decisión parece universal, todos empiezan a apostar por que sea H.264 el favorito para la nueva era de los navegadores con HTML5. En este nuevo leguaje, los desarrolladores de sitios web y presentaciones multimedia tienen a su alcance muchas y nuevas posibilidades de creación. Entre otras, la de integrar audio y vídeo directamente en la página web sin necesidad de tener instalado ningún plug-in de terceros o, lo que es lo mismo, sin tener que emplear Flash.

Tras la carta de Jobs, Microsoft también destacó su compromiso con HTML5 y que el nuevo navegador, Internet Explorer 9, sólo apoyará la reproducción de vídeo H.264, según anunció Dean Hachamovitch, gerente general de Internet Explorer, en su blog oficial. Y como antes Jobs, también achacaba a Flash falta de seguridad, fiabilidad y rendimiento, como las razones para tomar esa decisión. No obstante, también indica que siguen trabajando en estrecha relación con los ingenieros de Adobe para tratar de resolver esos problemas y evitar que los internautas que quieran ver los vídeos en sus formatos tengan conflictos.

Por si fuera poco, el omnipresente Google contraataca con su códec VP8, de código abierto. Seguramente lo instalará en el navegador Chrome y, lo que es más importante, en You Tube, que aporta el 40% de todo el tráfico de vídeos de la red. La fuerza de Google en este terreno puede acabar definitivamente con esta guerra en un claro sentido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de mayo de 2010