Génova presiona al PP catalán contra Albiol

Una dirigente vecinal ligada al PP impulsa una marcha "contra el paro"

La dirección nacional del PP cree que la campaña que vincula inmigración y delincuencia impulsada por el edil de Badalona Xavier García Albiol le perjudica, y ayer pidió veladamente a los responsables del partido en Cataluña que le apliquen una sanción. La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, delegó la decisión en el PP catalán y añadió que estaban hablando con el edil y que al cabo de unas horas habría un pronunciamiento. "Ha estado muy poco afortunado", dijo De Cospedal a Catalunya Ràdio.

Sin embargo, Jordi Cornet, secretario general del PP en Cataluña, dio el caso por cerrado y descartó la sanción. Casi es lógico porque Alicia Sánchez-Camacho repartió el díptico con el edil que es la gran esperanza del PP para arrebatar al PSC la alcaldía de la tercera ciudad de Cataluña. Francesc Vendrell, diputado del PP, se mostró a favor de la dimisión del edil: "Los políticos que hacen populismo y demagogia en temas serios deberían dedicarse a otras cosas".Mientras el Gobierno catalán sigue estudiando si denuncia al concejal, Iniciativa per Catalunya ya ha dado un paso adelante. La diputada Laia Ortiz presentó ayer en los juzgados de Badalona una denuncia contra el folleto racista repartido por García Albiol y Sánchez-Camacho. En una conferencia, Joan Puigcercós pidió "no criminalizar" a los vecinos de Badalona y criticó a Albiol por "exagerar y ofrecer falsas soluciones". En el pleno de ayer en el consistorio, apenas se habló de la polémica y el dirigente popular se limitó a pedir al alcalde que admita que en Badalona "hay problemas de convivencia".

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El dirigente popular también ha sido repudiado por entidades como SOS Racismo, por sindicatos y por asociaciones culturales y de vecinos. Hay, sin embargo, un espacio que el dirigente popular no ha perdido del todo: las calles de Badalona. Los folletos (y las declaraciones) de García Albiol han sido recibidos de forma desigual entre los ciudadanos.

"Lo que dice este hombre es justo, exacto y lo que muchos queremos oír. Es una lástima que lo diga alguien por quien nunca votaría". El testimonio de Carmen, responsable de una joyería en la calle de Floridablanca, ilustra los sentimientos encontrados que el líder popular genera en no pocos ciudadanos.

El tirón de García Albiol, sin embargo, es limitado. En las últimas elecciones municipales, en 2007, obtuvo siete concejales y se quedó a sólo dos del PSC, que gobierna la ciudad junto con CiU. Los resultados no fueron tan espectaculares como parecen: la elevada abstención propició que, con apenas 500 votos más que en los anteriores comicios, el PP se erigiera como segunda fuerza política en el tercer municipio más poblado de Cataluña.

Al margen de criticar su manera de actuar y sus formas, a menudo agresivas, los adversarios políticos de García Albiol le reconocen una virtud: haberse hecho con parte del voto de barrios degradados, tradicionalmente feudos de la izquierda. En los últimos años, García Albiol ha recorrido con asiduidad las calles de estos barrios azuzando el fantasma de la inmigración. En paralelo, ha incorporado a su equipo a antiguos dirigentes vecinales. La última, la todavía presidenta de la asociación de vecinos La Salut Alta, Julia Sánchez.

Sánchez, que como cargo de confianza del PP cobra un sueldo del Ayuntamiento, ha organizado para mañana una marcha "contra el paro y por el empleo", que amenaza con convertirse en una protesta contra la inmigración, como la que reunió, hace meses, a dirigentes del PP y la xenófoba Plataforma per Catalunya.

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