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Necrológica:IN MEMÓRIAM

Bet Figueras, arquitecta renovadora del paisajismo

Con la muerte de Bet Figueras, el 15 de abril a causa de un cáncer, Cataluña pierde una de sus mejores paisajistas. Nacida en Barcelona en 1957, estudió arquitectura del paisaje en Berkeley, Georgetown y Edimburgo. Volvió a Barcelona a principios de los años ochenta, cuando la gestión municipal democrática permitió enlazar con la tradición paisajista de Nicolau Maria Rubió i Tudurí y se empezaron a crear parques urbanos y metropolitanos. Junto a la también malograda Rosa Barba, y a equipos en los que han predominado las arquitectas paisajistas, como Bet Galí, Carme Fiol / Andreu Arriola, Imma Jansana o Maria Isabel Bennassar, consiguió en los noventa dar un impulso renovador al paisajismo.

Formaba parte del Landscape Institute y de la Asociación Española de Paisajistas, era profesora del Máster de Paisaje en la Escuela de Arquitectura de Barcelona de la Universidad Politécnica de Cataluña, y en su despacho formó un cualificado equipo de mujeres paisajistas.

Alegre y elocuente, afectuosa y modesta, desarrolló una actividad incansable y generosa, primero desde el estudio Arquitectura del Paisaje, que fundó en 1983 con Maria Jover, y más tarde desde Bet Figueras & Associats. Sin embargo, siempre prefirió colaborar en proyectos de espacio abierto con grandes arquitectos, como Rafael Moneo, de Madrid; Oscar Tusquets, de Barcelona, o Antonio Cruz y Antonio Ortiz, de Sevilla. Empezó trabajando en el estudio de Martorell Bohigas y Mackay. Fue autora de obras como la remodelación de la rosaleda del Parque de Cervantes en Barcelona (1999-2003), así como de muchos jardines privados.

Su obra más premiada y reconocida es el Jardín Botánico de Barcelona (1989-1999), realizado en equipo con Carlos Ferrater y Josep Lluis Canosa, buena muestra de su concepción del paisaje: un pulcro diseño del espacio libre, en proximidad con las corrientes artísticas del land art, con un preciosismo cercano al diseño de joyería, un cuidado conocimiento de las características de los árboles y plantas autóctonas, fiel a su conciencia ecológica y al estudio del ecosistema local, y potenciando un paisajismo que acompañe a la arquitectura. Diseñó mobiliario urbano, como el límite del parterre Robert, proyectado con Miguel Milà.

Coincidí con ella en 1988 colaborando con Carlos Ferrater en la Villa Olímpica. Contribuí a la elaboración del repertorio de topologías de vivienda y ella realizó el proyecto de uno de los sistemas de parques más preciosos de Barcelona donde afloraba su concepción cinemática, polícroma y plástica de los jardines: un paraíso dentro de tres manzanas. Nos deja una obra póstuma con el jardín en la terraza del Hotel Mandarín, remodelado también por el equipo de Carlos Ferrater.

Josep Maria Montaner es arquitecto y catedrático de la Universidad Politécnica de Barcelona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de abril de 2010