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Crónica:FERNANDO VERDASCO | Rival del mallorquín en la final del torneo de Montecarlo

"Nadal es una trituradora"

Ya está Rafael Nadal en la final de Montecarlo, tras vencer a David Ferrer por 6-3 y 6-2, y van seis años seguidos. Ya está también Fernando Verdasco en el partido decisivo, desarbolando con su martillo al serbio Novak Djokovic (doble 6-2), el número dos del tenis. Ya, por quinta vez, la primera desde 2002, se han juntado dos españoles en la lucha por un masters 1.000 (14.30, Teledeporte). Entre el aluvión de datos (Nadal, a por su primer título desde el de Roma en mayo de 2009; Verdasco, en su primera final de la categoría), se impone la voz del madrileño. "Espero que me ayudéis. Rafa es muy bueno", dice al público. Luego, coge un batido de proteínas y atiende a EL PAÍS.

Pregunta. Nunca ha ganado a Nadal, pero le ha apretado mucho varias veces, como en las semifinales de Australia o en los cuartos de final de Madrid de 2009. Allí dijo: "Contra Rafa, lo mejor y lo peor lo hago yo".

"Rafa es un frontón. Cuanto más fuerte le pegas, más fuerte te la devuelve"

"No soy de hielo. Intento controlarme, pero soy muy temperamental"

Respuesta. No lo digo sólo yo. Lo dice mucha gente. No es que lo mejor y lo peor lo haga yo, sino que él imprime un ritmo que te expone a un nivel muy alto. Puedo cometer errores o meter golpes ganadores grandísimos. No es porque yo lo esté haciendo mejor o peor. Es que él me está forzando. Así que tengo que forzar más que contra cualquier otro. En Madrid aprendí que tenía que haber seguido igual y no haberme puesto a imaginar, a ser creativo. Debí seguir como él cuando le va bien: no cambia. Sigue haciendo la trituradora.

P. Él es una trituradora. ¿Y usted?

R. En tierra, soy lo más castigador posible. A Djokovic le he podido castigar bien en el sentido de moverle, de hacerle correr y sufrir. He hecho un juego como el de Rafa, pero en mi estilo: cambio más las direcciones, soy más variado. Él juega más a piñón. Te machaca todo el rato tu punto débil. Igual que Agassi: tenías un punto débil y te lo explotaba. Espero que mi día sea mañana [por hoy], que pueda ganar al mejor sobre tierra.

P. ¿Qué se siente teniéndole enfrente y sobre arcilla?

R. Es como jugar contra un frontón. Cuanto más fuerte le pegas, más fuerte te devuelve la pelota. Cada partido es una batalla campal. Confío en que pueda ganar. Aquí, él tiene la presión de que es el mejor, de que tiene que ganar. Debo aprovecharlo para jugar suelto, alegre. Para hacer mi juego, pero ordenado y con cabeza. Si pienso que es invencible, saldré como un corderito degollado y me matará.

P. "Verdasco es fuerte físicamente, pero no mentalmente". Eso dijo el ruso Davydenko tras eliminarle en Australia.

R. Tengo la foto de ese artículo en el móvil. Me lo mandó mi madre para ver si me ayudaba a mejorar. Todos los jugadores, y miente el que diga que no, se ponen nerviosos en algún momento. A todos se les encoge el brazo. A unos, más que a otros. A Federer o Nadal, menos que a uno que es el 50º del mundo, claro. Pero a todos nos pasa. Mentalmente, estoy mejorando. Antes me venía abajo mucho antes. ¿Que Davydenko cree que soy malo mentalmente porque en el quinto set de Australia él estaba muerto y yo las tiré fuera? Pues no sabe que yo estaba con el nervio ciático y la espalda reventada, con un disco fuera de su sitio, que yo también estaba muerto. ¿Mentalmente malo? Puede ser: sentía el dolor en vez de ser una máquina y no sentirlo. Le di la vuelta a dos sets. Si fuera tan malo, habría perdido en tres y no en cinco. Me dolió que dijera eso. No me gustó. Yo nunca lo haría.

P. ¿Le han ayudado como pensaban al mandarle esas declaraciones?

R. Sí. Es como lo de Argentina, cuando me decían: "Verdasco tiene miedo tras perder el primer set". Me ayudó a decirme: "Ahora estas personas lo van a pagar más". Me hizo irme arriba. Tras Australia, gané el torneo de San José. Me dio fuerzas.

P. A veces grita y se regaña en la pista.

R. Soy muy emocional. Ferrer, también: a veces le salen esas cosas, pero en la pista es muy ganador, muy luchador. Yo no lo soy tanto como él, pero me expreso en la pista. No soy un jugador de hielo. Intento controlarme, no expresar mis sentimientos para no dar pistas. Muchas veces me cuesta. Soy muy temperamental, caliente. Me sale sin querer.

P. ¿Qué le dice sobre eso su padre, que le acompaña siempre?

R. "¡La que has liado!". Está acostumbrado porque, de pequeño, la liaba mucho más. Está feliz de la mejora que he hecho mentalmente.

P. Imagine la final de hoy.

R. Partido durísimo. Tengo que jugar prácticamente perfecto porque Nadal, tácticamente, no comete errores. Es el mejor en tierra. Sabe dónde jugar cada bola. Se mueve de forma increíble. Es el mejor defendiéndose... Hay que saber no desesperarse y ser agresivo. Pero confío y creo en mí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de abril de 2010