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Necrológica:

Herb Ellis, exquisito guitarrista de jazz

Definió el género en los cincuenta con el trío del pianista Oscar Peterson

Como en esas parejas de ancianos en las que, tras toda una vida juntos, la muerte de uno precipita, acaso por melancolía, la del otro, el exquisito guitarrista de jazz Herb Ellis no ha tardado mucho en seguir a Oscar Peterson (1925-2007), pianista y líder del trío con el que Ellis, fallecido el 28 de marzo en Los Ángeles a los 88 años, dejó en el género su impronta, estilizada y volátil aunque de robusta raigambre en el blues y en el sur de Estados Unidos.

Lo que unía a ambos era aquello que se dio en llamar mainstream jazz y dominó -desde el sello Verve, del visionario Norman Granz- el género en los cincuenta con las viejas y buenas herramientas de siempre: un repertorio basado en el gran cancionero americano interpretado con la contagiosa alegría del swing.

Nacido en Tejas, tierra de asombrosos saxofonistas, en 1921, a Ellis nunca le importó vivir a la sombra de los grandes. Los aficionados recuerdan sus rítmicos y briosos solos tanto por su estancia en el trío de Peterson (que completaba el contrabajista Ray Brown) como por las labores de apoyo a la cantante Ella Fitzgerald entre 1958 y 1962. La historia de cómo Ellis acabó a las órdenes de Peterson forma parte del inagotable anecdotario del jazz clásico. La salida de Ed Thigpen, batería del trío, condujo a Peterson a pensar que incluir un guitarrista, en lugar de rearmar la base rítmica, sería una buena idea. Después de todo, Ellis había demostrado las cualidades rítmicas de su forma de tocar con The Soft Winds, banda que formó con el pianista Lou Carter y el bajista Johnny Frigo.

Los últimos años sesenta y primeros setenta, aciagos para el jazz tal y como Ellis lo entendía, los empleó trabajando como músico de sesión en Los Ángeles para los estudios televisivos. Tras su vuelta a la escena formó el supertrío de guitarristas The Great Guitars con Barney Kessel -también se midió con Joe Pass, campeón de velocidad a las seis cuerdas- y grabó discos con agradable regularidad bajo su propio nombre hasta los años noventa.

La muerte llegó al final de un tenaz alzhéimer, según declaró su hijo, fruto del matrimonio de 52 años con su mujer, Patti Gahagan, que también le sobrevive.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de abril de 2010