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Crítica:

El 'gatopardo' de Fatih Akin

El cine de Fatih Akin se ha hecho gatopardista. La frase de la novela de Lampedusa "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie", parece haberla hecho suya al abordar Soul kitchen, radical cambio de tono tras Contra la pared (2004) y Al otro lado (2007). Quizá cansado de tanta oscuridad, la comedia sustituye a la tragedia. Y, sin embargo, su cine no puede ser más reconocible: ritmo desenfrenado, actitudes volcánicas, énfasis vocinglero.

Que un joven director (36 años) decida variar el rumbo de su carrera con una película festiva, cuentista, casi cercana a las screwball comedies americanas, carentes de trascendencia y repletas de situaciones inverosímiles, es motivo de elogio. Eso sí, en determinados pasajes de su nueva obra, las desventuras del dueño de un restaurante de fritanga en un Hamburgo entre lo industrial y lo sofisticado, no siempre ganan la sutileza, la altura cómica y las soluciones originales, y sí lo chusco y las ideas del montón. Algo en lo que nunca cae el Akin director. Esos planos deformantes, en forma de ojo de pez por el efecto del gran angular, son perfectos para la demencia de las situaciones. El montaje mezcla arrojado nervio y bellísima calma, como en el precioso plano final. Y, en materia musical, como demostró en Cruzando el puente (2005), Akin es un lujo aunando ritmos que contrastan con unas imágenes ya poderosas de por sí, pero que, con sus sorprendentes acordes de fondo, obtienen una nueva vida.

SOUL KITCHEN

Dirección: Fatih Akin.

Intérpretes: Adam Bousdoukos, Anna Bederke, Moritz Bleibtreu, Birol Ünel.

Género: comedia. Alemania, 2009.

Duración: 99 minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de marzo de 2010