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28ª jornada de Liga

Higuaín y CR, una sociedad imparable

Las torres de iluminación del estadio Alfonso Pérez propagan la luz de forma desigual. Las porterías no brillan tanto como la franja imaginaria que recorre el medio campo de área a área. Cristiano se sintió en el foco mientras acomodaba el balón, en el sitio en el que Rafa lo había tocado con la mano un minuto antes. Se paró a unos centímetros de la raya del área, cuadró los hombros, y apuntó con el pecho al segundo palo, donde Ustari hacía gestos acomodando la barrera, intentado tapar todos los ángulos. El árbitro sopló el silbato y Albiol empujó la barrera para abrir hueco. No fue necesario. Cristiano le pegó con el alma y el balón pasó silbando sobre la cabeza de Mario antes de sobrevolar a Ustari como una gaviota. El portero argentino intentó manotear esa sombra blanca. Fue inútil. El hombre estaba donde tenía que estar. Pegado a su palo. El palo largo. Justo por donde pasó la pelota. El balón del primer gol de una noche dramática para Ustari.

Fue el sexto gol de falta de Cristiano este curso y el número 23 de su carrera de este modo entre Liga y Champions. En Getafe tuvo el valor de ser el que abrió el marcador y amedrentó al equipo local antes de que se cumplieran 10 minutos. El Getafe no se recuperó del sopapo. Mientras le duró el desconcierto le cayeron tres goles más. Cristiano e Higuaín han compuesto una pareja mortífera. En la Liga suman 39 goles -22 el argentino, 17 el portugués- en 28 partidos y sólo han coincidido en la mitad. Ayer, Higuaín desbordó a Rafa, que tocó la pelota para evitar que el delantero se le metiera en el área, en la acción del primer gol. Mientras Higuaín revolvía el agua, Cristiano pescaba. Luego lo celebraron juntos: han metido más de la mitad de los 78 goles del Madrid en la Liga. Ayer marcaron dos tantos cada uno y siguieron afianzando su sociedad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de marzo de 2010