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El jefe de Cofrentes defiende la prórroga de la nuclear pese a las incidencias

El director general de la central nuclear de Cofrentes, Felipe Galán, señaló ayer que su equipo ha solicitado una Revisión Periódica de la Seguridad al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) con el fin de pedir un nuevo permiso para operar durante 10 años más, ya que, tras sus 25 años de vida, la instalación se ha "modernizado permanentemente" de forma que cuenta con "los requisitos que se exigen" a una planta "que se empieza a construir hoy", y que son diferentes de los que existían en 1984. Galán hizo estas declaraciones en la comparecencia que ofreció en la Comisión de Seguridad Nuclear de las Cortes, donde aseguró que la central de Cofrentes dispone del mejor nivel de seguridad de las instalaciones españolas y reclamó que no se "asuste a la gente creando problemas donde no los hay" porque la "preocupación fundamental" de la compañía que opera la planta (Iberdrola) es la seguridad.

No ha habido impacto ambiental desde que la central empezó a funcionar

"Si se necesita parar la producción, se para; si hay que hacer una inversión, se hace; pero con la seguridad no se negocia", aseveró Galán, quien sostuvo que el número de hechos a notificar durante 2009 ha sido "bajo" y, entre ellos, resaltó una parada no programada en mayo, la caída de un subelemento de combustible en octubre y la apertura de una válvula de alivio del circuito primario, también en octubre, y con la que suman cuatro incidencias de este tipo en "los últimos años". La diputada de Compromís Mireia Mollá y el parlamentario de Esquerra Unida Lluís Torró mostraron su "preocupación" sobre el peligro de estos escapes, a lo que Galán respondió que Cofrentes tiene la "singularidad" de que en estos casos se activa un plan de prealerta, al tiempo que subrayó que todas las válvulas se sustituyeron en la recarga de combustible realizada entre septiembre y octubre de 2009 y que este tipo de incidentes, que siempre se han calificado con nivel 0, "en ningún momento han supuesto una disminución de la seguridad" de la central. No obstante, matizó que "no se puede descartar que haya una nueva apertura", aunque insistió en que se están "analizando las causas y corrigiendo las anomalías" y que se pondrán "todos los medios" para solucionar el problema, que "no es sencillo". El titular de la central también comentó que durante 2009 se realizaron 1.100 muestras y más de 1.500 análisis ambientales que "demuestran que el entorno de la central no ha sufrido ningún impacto desde que empezó a funcionar". Asimismo, destacó que la instalación cuenta con 600 trabajadores, genera 800 empleos indirectos en el entorno y un impacto económico de 13 millones y rechazó que la planta esté "amortizada" para cerrarla.

Sin embargo, Mollá insistió en que la central registra más incidentes que las ubicadas en otros lugares de España, argumento que expuso también Torró para pedir que se cierre "definitivamente" la planta de Cofrentes. Ambos parlamentarios incidieron en la "opacidad a la hora de informar" sobre las inspecciones realizadas en la central, por lo que, al igual que el diputado del PP Jaime Mundo y el del PSPV Eduardo Vicente, reclamaron que se trasladen las conclusiones de la evaluación realizada por un grupo de 22 expertos internacionales de la World Association of Nuclear Operators (WANO), tanto en 2003 como el pasado mes de noviembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de marzo de 2010