Entrevista:THOMAS HAMMARBERG Comisario para los Derechos Humanos del Consejo de Europa | UN POZO NEGRO EN EUROPA

"Es un escándalo para la comunidad internacional"

Thomas Hammarberg, comisario para los Derechos Humanos del Consejo de Europa (organización distinta de la UE), habla sin tapujos cuando describe las condiciones de los romaníes en los campos deMitrovica: "Es un escándalo para la comunidad internacional". Visitó Kosovo en marzo de 2009, para valorar la situación, y ha vuelto la víspera del aniversario de la independencia.

Pregunta. ¿Por qué Cesmin y Osterode son un escándalo?

Respuesta. Porque los campos existen desde hace 10 años y surgen en una zona terriblemente contaminada. Una zona, hay que recordar, bajo control de la comunidad internacional. En los últimos meses, la UE y EE UU han aportado algunas cantidades para construir nuevas estructuras en Roma Mahala, pero subsisten muchos problemas: la población no sabe cuándo ni cómo tendrá acceso a una casa, ni a la formación y al trabajo imprescindible paramantenerse… Además, no hay proyectos para el tratamiento médico, que es prioritario, sobre todo para los niños. Después de diez años, ¿qué más debe pasar para que cambie algo?

P.Mientras tanto, en Europa se preparan nuevas expulsiones.

R. Las repatriaciones forzosas son una condición impuesta por la UE a Prístina para eliminar el requisito de los visados. Todo eso es muy preocupante. Ya tenemos 20.000 desplazados en Kosovo; otros 10.000 expatriados y refugiados viven en campos en los países cercanos, en Macedonia y en Bosnia, y otros muchos miles en Serbia. Ahora, nos llegan voces desde Alemania que hablan de otras 12.000 expulsiones, sobre todo de romaníes. Kosovo no está preparado para recibir a más personas; por esta razón, los países europeos deben dar marcha atrás. Quien es expulsado está destinado a permanecer durante años en campamentos, sin trabajo, sin formación, sin futuro… Hay que separar el tema de los visados del de las repatriaciones forzosas. Los Gobiernos europeos tienen los medios para permitir sólo los regresos voluntarios, sin olvidar que la mayoría de las veces las personas expulsadas vuelven a los países que los han echado.

P. Desde el Gobierno kosovar dicen que no hay violencia contra los romaníes y que sus problemas son los mismos que los de la población albanesa o serbia, es decir, el desempleo.

R. Ésa es la versión oficial, pero cuando hablas con ellos te cuentan otra versión, te dicen que se sienten inseguros, que a sus hijos se les arresta cuando van al colegio… Otros cuentan casos de violencia por parte de la policía. Mi impresión es que todo eso existe. Y más allá de la realidad de estos hechos, que habrá que verificar, lo importante es que la población romaní se siente insegura y está traumatizada por el recuerdo de la violencia sufrida especialmente en los años 1999 y 2000.

P. El Gobierno afirma que no pueden cerrar los campos contaminados de Mitrovica porque se encuentran en la zona serbia. ¿Es una excusa?

R. Hay una dimensión política en todo lo que sucede en la parte norte de Mitrovica, pero está claro que el Gobierno, si quiere, puede hacer mucho respecto a la reconstrucción de RomaMahala, la formación y el empleo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 21 de marzo de 2010.

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