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Mercado y nuevas tecnologías contra el cambio climático

Ya es tarde para evitar el cambio climático, pero se está a tiempo de mitigar sus efectos. El modelo industrial que ha propiciado los actuales niveles de desarrollo está basado en el uso intensivo de los combustibles fósiles, que dejan como residuo grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2).

El C02 no es tóxico para las personas, pero tiene un efecto devastador para el planeta. La tecnología y el mercado se ponen ahora al servicio del medio ambiente para luchar contra el cambio climático. Así se puso de manifiesto en una sesión de divulgación científica del Aula EL PAÍS, organizada por el diario y el Observatorio de la Comunicación Científica de la Universidad Pompeu Fabra, con el patrocinio del Instituto Novartis de Comunicación en Biomedicina, en la que participaron Jordi Bruno, investigador de la Universidad Politécnica de Cataluña, e Ismael Romeo, director de la bolsa Sendeco2 de Barcelona. Bruno explicó que las técnicas de captura y almacenamiento de CO2 pueden contribuir a reducir la amenaza del calentamiento climático. En síntesis, se trata de capturar el gas invernadero que emiten las instalaciones industriales, transportarlo y almacenarlo de forma segura en cavidades subterráneas a más de 800 metros de profundidad. Y mientras unos investigan, otros acuden a una bolsa de intercambio. Como señaló Romeo, los derechos de emisiones de CO2 son objeto de un intenso comercio a través de su compraventa en el mercado. Un mercado del aire limpio que, en la lucha contra el cambio climático, se presenta ante los brokers como el gran negocio del futuro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de marzo de 2010