La CNE propone medidas contra los abusos en el mercado eléctrico

La Comisión considera necesario regular precios en el segmento mayorista para evitar maniobras especulativas amparadas en la liberalización

El Consejo de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) va a debatir una propuesta que enviará al Ministerio de Industria para regular algunos de los precios que se forman en el mercado mayorista eléctrico (pool). El propósito de la CNE es cegar un agujero concreto de ese mercado, las llamadas restricciones técnicas, que propicia la especulación y que ha originado la apertura de decenas de expedientes contra las eléctricas en la CNE y en la Comisión Nacional de la Competencia (CNC).

El mercado de restricciones técnicas es aquel al que acude el gestor del sistema eléctrico, Red Eléctrica de España (REE), para solicitar servicio cuando en una zona concreta del país falta energía. El problema surge cuando, presuntamente, las empresas restringen la oferta para provocar la necesidad y vender así la energía que producen las centrales más caras e ineficientes. Y a precios de escándalo. Algunas semanas, según datos de la CNE, se han dado retribuciones por restricciones técnicas de hasta 1.000 euros por megavatio cuando los precios medios no llegaban a 35 euros.

Los tribunales han fallado a favor de las empresas y contra Competencia
Hay decenas de expedientes por presuntas irregularidades

Por supuestos movimientos especulativos y de abuso de posición en los años 2002 y 2003, la CNC sancionó a Enel-Viesgo en 2007 con 2,5 millones de euros. También en 2009, la CNC expedientó por abuso de posición de dominio entre 2004 y 2008 a todo el "Equipo A" del mercado eléctrico: Endesa, Iberdrola, Gas Natural, HC, E.ON, Electrabel, Aceca, Elcogás y Nueva Generadora del Sur.

Pero las actuaciones de Competencia -y en cierta medida las de la CNE- han chocado con los tribunales. Éstos han dado la razón a las empresas. Grosso modo, los jueces admiten que, en un mercado liberalizado -y el eléctrico lo es-, cada empresa pide por lo que vende, sean peras o kilovatios, lo que le viene en gana. Y quien quiera, o lo necesite, que lo pague.

Por ello, el Tribunal Supremo anuló en febrero pasado una sanción de 2,7 millones impuesta por el entonces Tribunal de Defensa de la Competencia en 2004 a Iberdrola, Endesa y Unión Fenosa por, supuestamente, haber maniobrado para excluir centrales de la casación en el mercado diario y cobrar más en el de restricciones.

También en febrero de este año, el Juzgado número 6 de la Audiencia Nacional declaró no ajustada a derecho la resolución de Competencia contra Enel-Viesgo y la sanción de 2,5 millones que le impuso en 2007.

A la vista de cómo se las gastan los jueces, la CNE ha decidido actuar en otra vía: la regulatoria. Porque, según señalan fuentes del órgano regulador, el problema de las restricciones es importante no sólo por el dinero que está en juego -las restricciones técnicas costaron 400 millones de euros en 2009, según datos de REE-, sino porque afecta a la esencia misma de la liberalización, que es fomentar la competencia y dejar que el mercado fije los precios de la energía sin trampas.

Con todo, la propuesta de la CNE sólo afectará a los precios de aquellos programas de resolución de restricciones "que se resuelvan en entornos no competitivos". Es decir, donde no haya alternativa a la oferta de la compañía que opere en el área. Además, habrá precios diferenciados para cada tecnología de generación (centrales hidráulicas de bombeo, convencionales o centrales térmicas).

La propuesta de regular precios en el mercado de restricciones irá acompañada de otras recomendaciones. La más importante: pagar a las eléctricas por mantener en posición de disponibilidad su parte de generación eléctrica. El pago a las empresas por la capacidad disponible de generación desapareció hace tres años y, según los expertos, es una de las razones que podrían explicar las maniobras discutibles en el mercado de restricciones.

Sencillamente, las empresas tratan de cubrir como pueden los costes que les supone mantener instalaciones de generación que cada vez tienen menos oportunidades de entrar en el mercado. Más cuando ese mercado está condicionado por el descenso de la demanda -sólo en los dos últimos meses empieza a remontar- y el espectacular aumento de las energías renovables. Son las energías limpias las que marcan la pauta y las que explican la mayor parte de las maniobras que viven los mercados energéticos. Los números cantan. La producción de energía eólica durante el mes de febrero supuso el 20% de la producción total con un crecimiento del 38,6% con respecto al mismo periodo de 2009. Esta producción, junto con la hidráulica y solar, hace que el 38% de la producción total haya sido de origen renovable. Son cinco puntos porcentuales más que el mismo mes del año anterior. En lo que va de año, la producción con fuentes de energía renovable ha sido del 39% del total.

Pese a que buena parte de las renovables están en manos de los grandes grupos energéticos, lo cierto es que cada céntimo de euro en el mercado eléctrico liberalizado se disputa a cara de perro entre las empresas. En el mercado más pegado a la tarifa, el que afecta a la mayor parte de los millones de clientes domésticos, la situación es distinta. Ahí, la competencia entre las empresas es, por ser caritativo, más que tímida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 11 de marzo de 2010.

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