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La mujer asesinada en el Eixample era una prostituta de lujo rusa

Los Mossos hallaron el lunes el cuerpo en la cama y con la cabeza destrozada

Era rusa y tenía 30 años. Los vecinos destacan su belleza y gusto por la buena ropa. Nunca había causado un altercado ni se le recuerdan problemas. Sin embargo, murió de forma trágica. Su compañera de piso la encontró muerta y con la cabeza destrozada a golpes. Cuando llegaron los Mossos d'Esquadra, su cuerpo seguía tumbado en la misma cama donde ejercía de prostituta de lujo.

Ella era la mujer que, según fuentes judiciales y de la investigación, fue hallada muerta el lunes en un piso de la calle de València del Eixample barcelonés, junto al paseo de Gràcia. Vivía en la tercera planta de una finca modernista rehabilitada. Su compañera de piso avisó a la policía a las 13.30 tras hallar el cuerpo de la joven, cubierto de sangre, en la habitación. Según los primeros indicios, no se trataría de un caso de violencia sexista ni de un robo, aunque los investigadores no descartan ninguna hipótesis hasta que avancen las pesquisas y se produzcan las primeras detenciones.

"Era tan elegante y guapa que no pensé que trabajara en eso", dice un vecino

"Cada día veía entrar y salir a chicas guapísimas del edificio, rubias, negritas... pero la única que tenía llave era una chica rubia más menudita que las demás. Entraba y salía con las bolsas de la compra. Las otras, al llegar, siempre llamaban por teléfono y un chico alto y español bajaba a recibirlas", explica Juan López, que trabaja en la tienda de muebles de diseño que hay en la planta baja del edificio.

"Era tan guapa y tan elegante que al principio no pensé que trabajara en eso, que fuera prostituta", explica. El lunes a las 20.00 horas los Mossos abandonaban el edificio. "Yo estaba embobado mirando cómo caía la nieve y esperando a que salieran, porque llevaban desde las dos en el piso", cuenta. "Vi que sacaban un cuerpo pequeño envuelto en una manta y pensé en la chica rubia", recuerda. Los vecinos, añade, creen que fue un robo porque se lo ha comentado el portero del edificio.

María (nombre falso) trabaja en el centro de masajes "tradicionales tailandeses" (de 69 a 240 euros cada uno) que hay justo enfrente de la finca y hace meses que ve entrar y salir a chicas jóvenes "con poca ropa". Especialmente "dos chicas negras muy despampanantes", afirma.

Dos niñas entran en el espacioso portal riendo y dando saltos, ajenas a todo. En el edificio los vecinos apenas se conocen. Algunos llevan allí sólo unos meses, como una joven brasileña (que prefiere no dar su nombre). Acaba de enterarse de que han asesinado a una mujer. Otra vecina, de nacionalidad italiana, llevaba dos meses fuera por trabajo. Tampoco conocía a la víctima.

El edificio, de cinco plantas, es propiedad de la inmobiliaria Icasa. Todas las viviendas son de alquiler y se anuncian como "pisos de alto standing con terraza y zona comunitaria con jardín y piscina". Un ambiente confortable y discreto que anoche impedía conocer más detalles del triste final de la fallecida.

Días negros en el distrito

La sucesión de tres episodios violentos en un espacio acotado (un distrito de Barcelona) y en un corto espacio de tiempo (dos semanas) es una bomba de relojería para la percepción que los ciudadanos tienen sobre la inseguridad. Es lo que ha ocurrido en el barrio del Eixample, que ha vivido su particular mes negro con tres víctimas mortales en dos acciones violentas y un tiroteo en el que dos agentes de los Mossos d'Esquadra resultaron heridos leves. Los tres incidentes aún están por resolver.

El pasado 22 de febrero, una anciana y su hijo medio ciego, propietarios del bar Joan, fueron asesinados de forma salvaje, a golpes, por dos ladrones que desvalijaron la máquina tragaperras y se llevaron la recaudación del día. Las víctimas dejaron la persiana del local a medio bajar. El doble crimen conmocionó a los vecinos y comerciantes del Eixample, que exigieron una mayor presencia policial y reabrieron el debate sobre la inseguridad en Barcelona.

Esa misma semana, la madrugada del jueves al viernes, el asalto a un prostíbulo ilegal de la calle de Aragó acabó con un tiroteo. Dos jóvenes del Este robaron joyas a las prostitutas chinas y huyeron. Cuando los agentes les dieron el alto, uno de los asaltantes dio media vuelta y disparó con una escopeta de perdigones. La policía autonómica organizó un espectacular dispositivo para atrapar a los ladrones -uno de ellos estaba herido tras haber saltado desde un balcón- que, por ahora, no ha dado resultado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de marzo de 2010

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