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Reportaje:Diseño

Pintar con datos

Una nueva hornada de diseñadores eleva la estadística y la confección de gráficos a la categoría de arte

Seis años atrás, el diseñador gráfico Nicholas Felton era otro de aquellos individuos obsesionados con hacer listas sobre lo mejor del año. Tratando de dotar a su hobby de cierto empaque, el norteamericano creó un pequeño proyecto titulado Best of four (mejor de cuatro), en el que presentaba sus discos o libros favoritos, además de nuevos elementos -como las millas aéreas viajadas- a través de una estética que pasaba la vieja estadística por el barniz del nuevo diseño gráfico. Este mes, la librería de Brooklyn Swayspace edita por primera vez una edición limitada del Feltron Annual Report. Se trata de un libro en el que el neoyorquino, a través de una serie de gráficos, resume lo que fue su 2009 en números. Desde las tazas de café consumidas hasta las veces que ha visitado un restaurante mexicano.

Felton no está solo en su cruzada. Andrew Kuo, colaborador habitual de The New York Times, es un tipo que se hizo famoso hace un par de años con sus críticas de discos y conciertos presentadas como tablas estadísticas y listas. Tanto Kuo como Felton son parte de un movimiento que pretende convertir la ciencia estadística en un arte y que apuesta por una nueva forma de explicar sus realidades y compartir sus inquietudes a medio camino entre el artista confesional y el usuario compulsivo de Facebook convencido de que cualquier visita suya al baño es creativa.

"Cada año mejoro mi manera de recoger datos", aclara Felton. "Encuentro nuevas formas con las que medir las repeticiones de mis actividades. Hace tres años empecé a utilizar un aparato para medir los pasos que doy cada día y desde entonces no me lo he quitado". A partir del éxito cosechado por sus primeros anuarios, Felton fundó Daytrun, una web con sus metodologías para la recolección de datos. Desde el nacimiento del Feltron Annual Report, sitios como A small array o aplicaciones como Processing o Mechanicla Turk han surgido con el fin de facilitar la recolección y el análisis de datos cotidianos. "Mi intención es explicar qué aspecto tiene un año de mi vida, qué pequeños detalles se convierten en pautas de comportamiento, qué relación mantienen en mi vida lo habitual y lo extraordinario. Conozco mucha gente que es fan de estos anuarios sólo porque son bonitos, pero me gustaría creer que aquí diseño y contenido se integran y logran crear algo que va más allá". Lo que ha conseguido Felton ha sido mostrar su vida sin enseñarse demasiado. Trascender el exhibicionismo cansino de las redes sociales y encontrar una manera de explicarse sin sobreexponerse. "Este último año he introducido una nueva variante: tras encontrarme con cada persona le daba una tarjeta en la que le pedía que hiciese un resumen de cómo había sido su encuentro conmigo. Le ha otorgado al proyecto un elemento emocional".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de marzo de 2010