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Reportaje:

La lenta mejora de la e-receta

El nuevo modelo para dispensar fármacos contenta a todos

Lleva poco tiempo en funcionamiento y los hay que todavía no se acostumbran a la receta electrónica (e-receta). "Nuestros clientes suelen ser personas mayores y les cuestan los cambios", asegura un farmacéutico. Pero este sistema, que todavía sólo pueden usar menos de la mitad de los gallegos, ha conseguido poco a poco ir superando problemas técnicos para recibir los parabienes de la mayoría de sus usuarios: médicos, farmacéuticos y pacientes.

Uno de los primeros lugares donde se implantó fue Ferrol. Algunas farmacias de allí ya llevan un año con el sistema. Fernando Guerreiro, uno de los farmacéuticos que la usa, asegura que en la primera época era peor que "horrible". "Había fallos de todo tipo, tanto propios por usar algo nuevo, como del sistema. Se podría haber hecho con más previsión. Pero una vez pasada esa fase, desde hace un par de meses, la cosa empieza a rodar mejor y resuelve más problemas de los que crea", apunta. La gran ventaja de este sistema es que los pacientes con dolencias crónicas no tienen que ir al médico cada vez que requieran una receta. El facultativo programa las dosis que necesita y la tarjeta sanitaria guarda la información, de manera que basta con ir a la farmacia cada vez que toca una nueva dispensación para recibir los medicamentos.

Esto supone una comodidad para el paciente o para sus cuidadores y un alivio de tiempo en las consultas. Manuel Martín, de la Asociación en Defensa de la Sanidad Pública, explica que casi el 30% del trabajo de los médicos de atención primaria es administrativo: "Recetas, altas laborales, informes, que van en detrimento de la asistencia. No hemos visto ninguna información en la que se haga un análisis donde ya funcione la receta. La casuística es muy variada, pero sí que sabemos que en los sitios donde se ha puesto en marcha mejora el tiempo de consulta y los pacientes están mucho más satisfechos. Los resultados son esperanzadores".

La receta también cambia hábitos en las farmacias. José Antonio Bouzo Villar, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Ourense explica que "el hecho de no tener que cortar cupón ahorra mucho tiempo". Lo que puede tardar un poco más es la comunicación entre la farmacia y el Sergas, en función de las líneas o del lugar donde está el establecimiento. Pero eso también puede tener su lado positivo, en opinión de Bouzo: "Mientras esperamos la comunicación tenemos tiempo en incidir sobre el paciente en la toma adecuada en vez de tener que andar pegando cartones en papeles como hacíamos antes".

Pero no todo son virtudes en la receta electrónica. Este tiempo de espera a veces es demasiado. Y cuando se prolonga, la farmacia no puede dispensar el medicamento. "Cuando sucede esto es un desastre para el establecimiento concreto, pero son casos aislados", dice Bouzo. Ese "desastre" sucedió esta semana durante dos horas, en los que el servicio estuvo bloqueado.

La falta de flexibilidad del sistema informático es otro de los problemas. La dispensación de medicamentos está programada en unas fechas con unos márgenes. Fuera de ellos, la receta no sirve. José Luis Rodríguez, presidente de la Federación de Asociaciones de Farmacia de Galicia asegura que muchos clientes "estaban acostumbrados a ver las recetas en papel con las fechas". "Ahora, como no la tienen físicamente les cuesta más trabajo y no se aclaran mucho, pero todo es acostumbrarse".

El sistema llega al 45% de Galicia

La receta electrónica no está cumpliendo los plazos previstos. Cuando se implantó la primera prueba en octubre de 2008, se preveía que al final de 2009 estuviese implantada en entre el 80% y el 100% del territorio. Hoy sólo el 37% de los centros de salud la dispensan y 1,2 millones de gallegos, un 45% del total, tienen posibilidad de disfrutarla. La nueva administración de Sanidade del PP prevé que en el primer semestre de este año sean casi dos millones de gallegos los que puedan usarla.

Según los datos del Servicio Galego de Saúde (Sergas) ya hay más de dos tercios de las 1.300 farmacias de la comunidad conectadas al sistema. Ferrol es la ciudad con más implantación. "Desde que arrancó el primer centro con receta electrónica en enero de 2009 hasta el pasado 31 de diciembre se ha constatado una disminución de las citas administrativas", precisa el Sergas. Allí el 93% de la población ya puede usar la receta electrónica. Lugo es la más atrasada: sólo un 12% de la ciudadanía tiene acceso a esta tecnología.

El Sergas asegura que en los últimos meses se realizaron más de 8,8 millones de dispensaciones con receta electrónica y que el pasado mes de noviembre, un 27% del total de las recetas prescritas en Galicia se hicieron con este sistema.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de marzo de 2010

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