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"La guerra por los votos a costa de la sociedad nos parece desleal"

Femeval exige que los políticos se adapten a "la economía de guerra"

Vicente Lafuente, presidente de Femeval, la patronal valenciana del metal, exigió ayer a políticos y administraciones que se "adapten a la economía de guerra que estamos viviendo", que alcancen acuerdos urgentes para favorecer el crédito y que optimicen sus recursos, que se "reinventen la administración". "La guerra de los partidos políticos por los votos a costa de la sociedad nos parece desleal", sentenció Lafuente ante las dificultades de los dos grandes partidos para cerrar cualquier tipo de pacto.

El presidente de Femeval aseguró en una comida con periodistas que "el desierto es mucho más largo de lo que parece"; que el 80% de las empresas del sector han sorteado 2009 porque se han destruido 35.525 empleos durante los primeros nueve meses del año -el empleo en el sector en la provincia de Valencia ha caído un 40% desde julio de 2008- y porque muchos pequeños empresarios han arriesgado su patrimonio personal para poder acceder a créditos bancarios. "Yo no sé dónde ven los brotes verdes", dijo Lafuente.

Lafuente sostiene que "el desierto es mucho más largo de lo que parece" "

"Los bancos deben devolver el dinero público que han recibido"

El panorama que dibujó el responsable de la patronal del metal, una de las federaciones empresariales más reivindicativas, fue demoledor. Las empresas ya han ajustado al límite sus recursos pero la banca sigue sin soltar dinero. Y los políticos sólo empiezan a darse cuenta del problema porque sus ingresos se desploman respecto a lo previsto en sus presupuestos. "La situación no admite más demoras; igual que las empresas se están reestructurando, urgen medidas a fondo en la Administración (central y autonómica), en el sistema financiero y un cambio de mentalidad de la sociedad".

Femeval plantea que las administraciones públicas "deben reinventarse" para evitar "duplicidades o triplicidades" y deberían "basar su funcionamiento en un modelo enfocado a la productividad y los resultados". Los empresarios del metal exigen austeridad y eficiencia en la gestión de recursos públicos; límites claros en las competencias del Estado y las comunidades autónomas; reorientar la política de incentivos; e impulsar con agilidad una ley de morosidad.

Los responsables de Femeval bromearon sobre el escaso interés de los responsables políticos de todas las administraciones públicas por impulsar la ley de morosidad.

Una vez reinventado su papel en el mundo, los responsables políticos deberían acometer varias reformas. La primera dirigida a que "las entidades financieras devuelvan el dinero público que han recibido, y con intereses, porque es dinero de los ciudadanos, no es gratuito y solo se ha destinado a pagar prejubilaciones", denunció Lafuente, "las empresas pagamos la factura de las ambiciones por el dinero fácil de los bancos y de las promociones inmobiliarias".

Para agilizar el crédito, el responsable de Femeval invitó a los bancos a "apostar por los planes de viabilidad y no mirar los balances de situación de las empresas". Y alertó: "Si no, se van a quedar sin clientes".

La segunda reforma que plantea Femeval pasa por equiparar los impuestos a la media europea y, sobre todo, que sólo se pague el IVA sobre las facturas efectivamente cobradas, "una reivindicación de libro".

En tercer lugar, los empresarios del metal reclaman "potenciar a los emprendedores en contraposición a la cultura del subsidio sin esfuerzo", todo un cambio de mentalidad que debería extenderse al combate contra la economía sumergida.

Según Femeval, el sector "afronta una etapa de supervivencia" en la que "la única salida ante el descenso de las ventas es adaptarse con urgencia a un nuevo tamaño productivo porque la empresa que no lo haga no tiene asegurado su futuro".

Lafuente solo tuvo palabras de agradecimiento hacia la "responsabilidad" demostrada por los sindicatos porque coinciden con los empresarios en "el diagnóstico industrial" de la situación, aunque admitió desacuerdos en su "diagnóstico laboral".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de febrero de 2010