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Una empresa lleva 16 años sin cobrar una obra de la Xunta

El dueño amenaza con destrozar el corredor Lalín-Chantada

Manuel García Feijoo, propietario de Excavacións e Transportes Feijoo, "antes Desmovi", lleva 16 años intentando cobrar una deuda de 266.167 euros (entonces se hablaba en pesetas, y eran 44.183.715). El empresario vigués fue contratado en 1993 por Oteca, SA, para llevar a cabo los movimientos de tierra de la futura carretera autonómica que une Lalín con Chantada (el llamado Corredor Central, o CRG-2.1), y terminó viendo cómo la constructora se esfumaba sin pagarle lo que le debía. El dueño de Oteca, José Rodríguez Álvarez, fundó después Ocasa en Ourense y, según Manuel García, "se lavó las manos". En el grupo Ocasa, con oficinas, además de en Ourense, en Santiago y en Madrid, está integrada Productos Bituminosos de Galicia, SA. Una firma de Toén del alcalde popular de Xunqueira de Ambía, José Luis Gavilanes.

Desde entonces, el vigués no se ha cansado de enviar cartas a la Xunta. Dependiendo de las legislaturas, a Fraga, a Feijóo, a María José Caride, a Agustín Hernández, de nuevo a Feijóo. Y se conoce de memoria los nombres de todas las secretarias de los altos cargos con los que intenta, casi siempre sin éxito, hablar por teléfono. "Estamos en ello", "voy a interesarme personalmente", "doy traslado de tu ruego al director general de tal y tal"... Y lo cierto es que a fuerza de insistir, Manuel García ha conseguido, al menos, que la Xunta conozca su caso.

El empresario de desmontes sabe que la Administración pagó la obra en su momento a Oteca y no es dinero lo que le pide. Lo que exige es que la Xunta vele por que las subcontratas cobren por su trabajo en las obras públicas que son adjudicadas a las grandes constructoras. "Es su obligación", protesta, "y aquí nunca se han preocupado por eso". "Es un tema judicial", responde un portavoz oficial desde la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas, "entre ese señor y la constructora".

Sin embargo, desde las oficinas principales de Ocasa en Ourense, Roberto Rodríguez Ogando, adjunto a su padre, José Rodríguez, que en la actualidad preside la compañía, asegura que ellos ya no son Oteca. "Fue vendida con la deuda a unos catalanes", explica, y añade que el de Vigo, como el resto de las empresas que conformaban la junta de acreedores (si hay otras que tampoco han cobrado) es a los catalanes a quienes tienen que reclamar. Pero Manuel García, el de las palas excavadoras, afirma que no hay rastro de estos compradores de Oteca y que "no existen".

La cuestión es que el empresario subcontratado para hacer el desmonte entre el Alto do Faro y Chantada de la carretera que atraviesa el corazón de Galicia (y que en tiempos de Fraga utilizaban los populares para acudir a su romería anual) se plantea presentarse un fin de semana con una de sus máquinas y destrozar el asfalto. "A dejarla impracticable seguro que me da tiempo", comenta, "y si no cobro esta deuda no me va a quedar más remedio que hacerlo, aunque ya me supongo que me va a costar la cárcel".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de febrero de 2010