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Análisis:

¿Realmente es necesario llegar a los 67 años?

La supuesta justificación del Gobierno Zapatero para proponer la subida de la edad de jubilación se ha centrado en el dato de que, con el tiempo, por razones de envejecimiento la base de cotizantes será muy escasa en relación a los pensionistas. En mi opinión esa forma de medir el problema no es la correcta, aunque sea la forma más intuitiva de analizarlo, sino que lo que hay que hay que mirar es si el actual sistema de pensiones tiene bien calculada la relación entre lo que el cotizante tipo aporta al sistema durante toda su vida y lo que retira como pensión.

Y es que no hay que olvidar, como nos lo recordó Mishan en su libro Falacias económicas populares, que no es posible obligar a la siguiente generación a pagar las deudas que le impuso la anterior generación. Como Mishan explica, será la siguiente generación quien decidirá, a la vista de la situación económica y política que tenga en aquel futuro, cuál es la porción de la renta generada en aquel futuro que se dedique a remunerar a los agentes productivos (empleados o empresarios) o a los rentistas (jubilados o propietarios que viven de rentas).

"Tomar como base de cotización los 25 años es totalmente necesario"

Por eso, lo único que cabe hacer a la generación actual es legar a la siguiente generación un sistema económico sólido, unido a unos valores sociales de democracia y solidaridad potentes. En ese contexto, lo importante es calcular adecuadamente las pensiones que se deben pagar a los actuales cotizantes en función de lo que realmente han aportado esos cotizantes a la sociedad. Si esos cálculos están hechos razonablemente es de esperar que la siguiente generación atenderá los compromisos que les marcamos hoy, pero si los cálculos están mal hechos simplemente no los pagará.

Y para saber si esos cálculos son razonables hay que tener mucho cuidado en lo que se le reconoce al actual cotizante como derecho de pensión futura en concepto de "interés" o "prima" por haber estado depositando en manos de la seguridad social (o de las EPSV) una cantidad de dinero importante a lo largo de 55 años (35 como cotizante y 20 como pensionista). En efecto, el ahorro colectivo que suponen las pensiones (publicas o privadas) es reinyectado en el sistema y es la base de la creación de nueva riqueza, en la forma de nuevas empresas o ampliación de las existentes. Es esa nueva riqueza la que justifica ese pago de la "prima" al cotizante y si nos equivocamos en el pago de esa "prima" el sistema se puede hundir estrepitosamente.

Según los mejores cálculos que he visto, esa prima "justa" supone reconocer a las cotizaciones el equivalente a un 2% de interés anual real, es decir dos puntos por encima de la inflación. O lo que es lo mismo, devolver a cada cotizante tipo 1,8 euros por cada euro efectivamente cotizado.

Lo que despista a la opinión pública es que no ve cómo se pagarían las pensiones en caso de disminución de los cotizantes. La respuesta es que a través de los impuestos del Estado. En efecto, siguiendo ese modelo, mientras las EPSV recuperan parte de la nueva riqueza a través de los intereses y dividendos que cobran por invertir sus cotizaciones, el Estado recupera parte de la nueva riqueza creada a través de los impuestos. Por eso, países como Dinamarca tienen asignada a la Seguridad Social una parte del IVA recaudado, lo que equilibra contablemente el sistema.

Pues bien, con este preámbulo los cálculos me dicen que el actual sistema de la Seguridad Social está sustancialmente equilibrado. Cada cotizante tipo aporta al sistema el equivalente a 10 años de salario, como consecuencia de aportar el 28,3% de la paga durante 35 años. A cambio de esa aportación, el sistema le debería devolver 18 años de salarios ( 10 x 1,8), lo que es justamente la cantidad necesaria para pagar 20 años de pensiones al 90% del salario de referencia.

Mi conclusión por tanto es que en la actualidad el sistema está equilibrado y no necesita elevar la edad de jubilación. Si Zapatero se ha metido en estos jardines tan procelosos se debe a otras causas, probablemente relacionadas con la necesidad de dar a los mercados internacionales, que nos tienen que prestar mucho dinero, la impresión de que el Gobierno está decidido a aumentar la tasa de ahorro interna en forma significativa.

Pero, como se ha visto, ese intento ha fracasado en pocos días porque no se basa en deficiencias reales del sistema de pensiones. Más preocupante es que otras propuestas que iban con el lote, como la de tomar como base de cotización los 25 años y no los 15 años actuales, se haya quedado aparentemente también en el camino, cuando los análisis demuestran que esa medida es totalmente necesaria.

En efecto, con los 15 años actuales, toda una serie de colectivos (autónomos, profesionales, empresarios y trabajadores que pueden pactar su sueldo directamente con el empresario) pueden "comprar" legalmente sus pensiones, cotizando bajo durante los primeros 20 años y cotizando alto los últimos 15 años, con el efecto de que a ellos se les devuelve no 1,8 euros por cada euro realmente aportado sino hasta 3,2 euros. Ese exceso de pensiones pagadas a tan amplios colectivos pone en crisis al modelo y es radicalmente injusto y no entiendo porqué el Gobierno lo ha retirado con tanta prontitud. Habrá que esperar a Toledo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de febrero de 2010