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La amenaza integrista

Triple atentado contra los principales hoteles de Bagdad

Los ataques coordinados causan 36 muertos y 70 heridos

Terroristas suicidas golpearon ayer de nuevo el corazón de Bagdad, pese a las importantes medidas de seguridad vigentes, con una serie de atentados en cadena que han costado la vida al menos a 36 personas y causado heridas a más de 70.

Los ataques coordinados, cometidos por suicidas al volante de tres minibuses cargados de explosivos, tuvieron como objetivo cuatro conocidos hoteles de la capital de Irak y se produjeron con pocos minutos de intervalo, en torno a las tres y media de la tarde (dos horas menos en la España peninsular). El primer vehículo saltó por los aires al lado de los hoteles Palestina y Sheraton, junto a la plaza Al Fardus. Ambos son lugar de residencia habitual en Bagdad de periodistas y hombres de negocios extranjeros. La deflagración causó graves daños materiales en ambos establecimientos.

Los otros dos vehículos estallaron junto a los hoteles Babel, en el sector central de Karrada, y Hamra, al sur de la capital iraquí. Las explosiones levantaron una enorme nube de humo en el cielo de Bagdad. Agentes de policía y soldados del Ejército acordonaron de inmediato la zona.

En declaraciones a la cadena catarí de televisión Al Yazira, Saad al Mutalbi, asesor del consejo de ministros de Irak, apuntó a Al Qaeda como responsable de la acción.

Esta vez los terroristas no han atacado los símbolos visibles del poder, sino lugares con presencia extranjera donde se desarrollan foros económicos.

Entre las acciones terroristas más mortíferas cometidas recientemente en Irak destaca el quíntuple atentado que el 8 de diciembre provocó 127 muertos y casi medio centenar de heridos.

Los insurgentes han cambiado de estrategia desde hace seis meses: han abandonado la guerra confesional en beneficio de acciones espectaculares en Bagdad, sobre todo a medida que se acerca el día de las elecciones legislativas, previstas para el 7 de marzo. Responsables del Ejército estadounidense en Irak han advertido del riesgo creciente de atentados a medida que se aproxima la votación.

El primer ministro británico, Gordon Brown, admitió ayer que la coalición internacional que desalojó del poder a Sadam Husein cometió un error al no planificar suficientemente el día después de la guerra. Desde Washington, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, no ocultó su pesimismo: "Creemos que, desgraciadamente, los terroristas, sobre todo los de Al Qaeda, proseguirán sus intentos a fin de impedir la marcha del pueblo iraquí hacia la democracia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de enero de 2010