Reportaje:VAMOS A... FITUR 2010

Una delegación de diez osos panda

La Expo de Shanghai, de mayo a octubre, presenta ya a sus primeras estrellas invitadas

En agosto de 2008, China deslumbró al mundo con los Juegos Olímpicos de Pekín. Menos de dos años después, Shanghai se prepara para vivir su momento de gloria. La capital económica y financiera de China ha enfilado la recta final de los preparativos de la Exposición Universal 2010, que se celebrará entre el 1 de mayo y el 31 de octubre. Serán seis meses de exposiciones, actos culturales y otros eventos con los que el país anfitrión y los 192 países participantes intentarán trasladar su cultura, sus logros y esperanzas a los 70 millones de visitantes previstos y las audiencias televisivas de todo el mundo.

El eslogan del acontecimiento es Mejor ciudad, mejor vida, un lema con el que China pretende "explorar todo el potencial de la vida urbana en el siglo XXI", con un énfasis especial en el medio ambiente y el desarrollo sostenible, en un momento de especial transformación en el país más poblado de la tierra.

China está inmersa en un gigantesco proceso de urbanización, de ahí que el eslogan tome especial relevancia en este país de 1.300 millones de almas. Si en 1980 el 80% de su población vivía en el campo, en la actualidad es menos del 55%. Se calcula que entre 2005 y 2025 unos 350 millones de chinos habrán emigrado de las zonas rurales a las urbes, más que toda la población actual de Estados Unidos. Para entonces, 926 millones de chinos residirán en las ciudades.

Ésta será la primera Expo que se celebra en una nación en vías de desarrollo. Y para Shanghai, una megalópolis de 20 millones de habitantes, es de especial trascendencia. La antaño llamada Perla de Oriente por sus atractivos (pero también La Puta de Asia por sus fumaderos de opio, meretrices y gentes de mal vivir) sueña con convertirse en una de las ciudades más modernas y pujantes del mundo.

La Expo, que se anuncia como la mayor de la historia, será el momento de hacérselo ver al planeta. Muchos barrios tradicionales de Shanghai han sido destruidos para hacer sitio a grandes centros comerciales, modernas torres de apartamentos y las infraestructuras necesarias para el gran evento. Pero el principal símbolo de la transformación de la ciudad quizá sea el rediseño del que ha sido objeto el Bund, el paseo junto al río Huangpu al que acude quienquiera que visita Shanghai para retratarse ante los rascacielos que brillan al otro lado del río, en el distrito financiero de Pudong.

Ritmo frenético

Diez osos pandas llegaron a principios de mes a Shanghai, procedentes de la provincia central de Sichuan, para deleitar a los turistas que acudan estos meses a la ciudad. Y por toda la metrópoli las máquinas trabajan sin descanso para que todo esté a punto el 1 de mayo. El ritmo es especialmente frenético en el inmenso parque de la Expo. Situado a ambas orillas del Huangpu, con una superficie de 5,28 kilómetros cuadrados -de ellos, 3,28 kilómetros cuadrados dentro de recinto vallado-, está finalizado al 90%, según sus organizadores. El objetivo es que todo esté a punto a finales de marzo. El mastodóntico pabellón chino, conocido como La Corona de Oriente y que representa el tradicional elemento de madera de la arquitectura china, en color rojo, está llevando a cabo ya las pruebas de iluminación. Será uno de los pocos edificios que permanecerá cuando la Expo eche el telón.

Durante el festejo universal habrá cada día un centenar de actuaciones para deleitar a los visitantes -el 5% de los cuales se prevé que sean extranjeros-, que pagarán por la entrada de un día completo 160 yuanes (16,30 euros), el equivalente al 12% de la renta per cápita mensual urbana en China o al 40% de la rural. El precio subirá a 200 yuanes en fechas señaladas. Por ejemplo, del 1 al 3 de mayo, por las vacaciones del Día del Trabajo, o del 1 al 7 de octubre, por el Día Nacional chino. Los niños de menos de 1,20 metros de altura entrarán gratis (es habitual en China tomar como baremo la estatura y no la edad).

Un total de 42 países han edificado su propio pabellón, cuyos arquitectos han desplegado un imaginativo abanico de técnicas constructivas, en un intento de atraer a los turistas y, cómo no, sorprender.

El pabellón español

Inspirado en un cesto de mimbre, y uno de los más grandes entre los países participantes, el pabellón español es obra de la arquitecta de origen milanés Benedetta Tagliabue, directora del estudio Miralles-Tagliabue en Barcelona. Está formado por una sinuosa estructura de tubos de acero, recubierta de mimbre de diferentes colores. Un material con el que ha pretendido trazar un puente de unión con China, ya que en ambos países es de gran tradición.

El pabellón paseará a los visitantes a través del desarrollo urbano en España, bajo el lema De la ciudad de nuestros padres a la ciudad de nuestros hijos. Constará de tres espacios expositivos, cada uno diseñado por un director de cine. Bigas Luna es el realizador de la sala De la naturaleza a la ciudad; Basilio Martín Patino, del espacio De la ciudad de nuestros padres a la actual, e Isabel Coixet, de la exhibición De la ciudad actual a la de nuestros hijos. Un recorrido con el que España quiere transmitir "una imagen moderna y contemporánea", según los responsables del pabellón, en un país donde sigue siendo conocida principalmente por el fútbol y los toros.

Guía

Información

» Expo Shanghai 2010

(http://en.expo2010.cn). Del

1 de mayo al 31 de octubre.

Lista de eventos e información sobre venta de entradas en la web y en el teléfono 00 86 21 22 06 20 10.

» En la página de la Sociedad Estatal para Exposiciones

Internacionales (www.expo-int.com) se pueden ver los

detalles del pabellón de

España, proyectado por el

estudio de arquitectura

Miralles-Tagliabue (www.mirallestagliabue.com), de

Barcelona.

» Oficina de turismo de

China en Madrid (www.turismodechina.org, www.turismochino.info y 915 48 00 11).

» Embajada de China en Madrid (www.embajadachina.es).

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de enero de 2010.