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Análisis:

'Overpromise', el problema de López

Han fichado un periodista para Ajuria-Enea, pero lo que se necesita es un lehendakari. Esta podría ser la conclusión de "la semana de la imagen de López". Hace exactamente un año, el entonces candidato socialista recorría Euskadi como adalid de los acuerdos transversales, defensor de la atención a los problemas reales de la gente y garante del desarrollo del autogobierno vasco. El día 1 de marzo a las 20 horas se llevó una sorpresa: el PNV le había ganado las elecciones autonómicas vascas de forma clara, y el PSE-EE para poder acceder al Gobierno tenía que pactar con el PP. López no lo dudó y anunció el "Gobierno del cambio" y el cambio de Gobierno aquella misma noche. Eran las 22.30 horas, no dió otra opción. La decisión estaba tomada y López la dio a conocer sin más dilación.

Es un Gobierno débil y se asienta sobre un acuerdo PSE-PP no deseado

Ha incurrido en una "promesa" excesiva, muy por encima de la realidad

El pacto con el PP no había sido una opción barajada públicamente por el PSE-EE durante su campaña ni precampaña, todo lo contrario. No era tampoco la opción deseada por la ciudadanía, era justamente la opción no deseada. Y tampoco obtuvo el respaldo de la sociedad en las urnas; ambos partidos lograron menos del 40% del total de votos emitidos y menos del 45% de los votos válidos.

El Gobierno López se construyó sobre un acuerdo legítimo pero que cuenta con un respaldo social limitado y con una opinión ciudadana contraria al mismo. Hoy, un año después, un 65% de los ciudadanos siguen sin respaldar este pacto y, probablemente, éste sea el factor que mejor explica por qué un 71% de la población manifiesta su falta de confianza en este Gobierno.

Ante esta realidad, la conclusión de López es que tiene un "problema de comunicación" con la sociedad. Mi opinión es justo la contraria, creo que López ha incurrido en lo que en términos de comunicación se denomina overpromise, esto es, ha realizado una "promesa" excesiva, muy por encima de la realidad , y con ello ha defraudado las expectativas que había generado.

El problema que afronta López es que, con su política, está contraviniendo la "promesa" con la que se había presentado ante la sociedad vasca y, lógicamente, ésta no acepta este cambio. López no dio opción a la transversalidad que había predicado. Su acuerdo de Gobierno con el PP no es transversal y, le guste o no, es "frentista", o así lo percibe al menos la mayoría de la sociedad vasca. López ya ha "comunicado" que este pacto se mantendrá hasta 2013, lo cual incluye las elecciones municipales y forales de 2011. Nadie lo ponía en duda, pero se agradece la ratificación de una noticia ya adelantada por el PP.

El Gobierno López no se ha distinguido por atender y responder a los problemas reales de la gente. Sus hitos están más relacionados con lo simbólico que tanto denostó: el mapa del tiempo, la E capitular, la fiesta del Estatuto, la celebración de la Constitución, el discurso del Rey, las banderas, la selección española de fútbol... todo aderezado con sus vanidosas sesiones fotográficas. Los problemas reales de la gente son la situación económica y el desempleo. En esta materia López no sabe no contesta, no cuenta con un programa económico y el desempleo crece mes a mes desde que fue nombrado lehendakari. López desactivó el plan de aceleración económica puesto en marcha por el anterior Gobierno y las tres Diputaciones, y no lo ha sustituido por nada. Ha limitado la capacidad de la red de delegaciones vascas en el extranjero. Ha debilitado el proyecto Innobasque de apuesta por la innovación empresarial. Ha cuestionado o aplazado proyectos de inversión estratégicos. Y, eso sí, nos ha endeudado. Su balance en relación a los problemas de la gente es que hoy tenemos más paro y más deuda.

Y por fin, López ni está ni se le espera en la defensa del autogobierno vasco. Estuvo ausente en la negociación y en la presentación de la propuesta de blindaje del Concierto Económico en el Congreso. No movió un dedo para el cobro de la deuda del Estado con la Diputación alavesa. Anunció de forma precipitada la transferencia de las Políticas Activas de Empleo, mucho antes de acordarla y fijar sus términos, algo que no ha hecho todavía a día de hoy. Abrió y cerró en dos días una propuesta de debate sobre la renovación del pacto estatutario y el autogobierno, atendiendo, en este caso sí, a los designios del PP.

López ha defraudado las espectativas creadas, ha caído en el overpromise, la promesa muy por encima del producto. El compromiso que adquirió ante la sociedad hace un año ha sido negado por su política real. Dijo una cosa y ha hecho la contraria.

La sociedad ha visto y conocido esta realidad en primera persona. Y la respuesta social es evidente: el pacto PP-PSOE no cuenta con el aval de la ciudadanía. El diagnóstico que realiza López de esta situación es que tiene un "problema de comunicación". Nuestra lectura es diferente. El problema es que el Gobierno es débil y se asienta sobre un acuerdo PP-PSOE no deseado. El problema es que el Gobierno es incapaz de presentar un programa, y menos un programa económico. El problema es que el Gobierno ha celebrado el Estatuo inclumplido, y no ha hecho nada para lograr su cumplimiento. El problema es que persisten el terrorismo y la amenaza de ETA. El problema es que crece el paro y la deuda en Euskadi.

El problema es que el Gobierno no tiene pulso ni impulso político. Hace seis meses López se reunió con Basagoiti. Ahora han anunciado una nueva reunión, pero López no se ha reunido con ningún otro dirigente político durante todos estos meses.

Y el problema para López es que, a pesar de todo, le "nombran" político del año en España. Esta es la "normalidad española", una visión benevolente y de nula exigencia ante quien acepta recibir café descafeinado como todos, celebra el Estatuto aunque no se cumpla y no plantea reivindicaciones políticas ni de ningún tipo. Una "normalidad" que no tiene por qué coincidir con la opinión mayoritaria en Euskadi, que expresa y comunica justo lo contrario.

Al término de esta "semana de la imagen", se ha evidenciado aún más que su problema no es de comunicación, es de contenido. El problema de López es de overpromise, ha demostrado no tener capacidad para presentar un programa, proyectos e ideas para resolver los problemas de Euskadi. Y Euskadi lo sabe. Se precisa lehendakari.

es Presidente del BBB del PNV.

Andoni Ortuzar Arruabarrena

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de enero de 2010