La agenda política para 2010

El PP coge aire con la pantalla de los alcaldes

Los populares entreveran lo municipal en la estrategia andaluza de este año

Para el PP de Javier Arenas 2010 es un año esencialmente electoral, aunque en el calendario no haya ninguna cita con las urnas. Si los comicios municipales adquieren siempre una importancia capital en la organización andaluza -los ayuntamientos son las instituciones donde este partido se avitualla y pertrecha en su oposición a la Junta, desde su misma creación bajo la batuta socialista-, esta vez la trascendencia para el PP de las elecciones locales de 2011 es mayor aún. Un resultado brillante en las capitales (la perspectiva es ganar las ocho) y en las ciudades medias acercaría a Arenas a un puesto de salida con posibilidades reales de disputar a José Antonio Griñán la presidencia de Andalucía en 2012, y supondría también un salto crucial para reconquistar La Moncloa.

Arenas presentará dos leyes de reforma fiscal y medidas anticrisis

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De ahí la anticipación, los largos preparativos y la insistencia. En septiembre, en el inicio del curso escolar, el líder del PP abrió la temporada con la pantalla de las municipales (presentación de los candidatos a ciudades de más de 100.000 habitantes) y dio orden de adaptar al ámbito local el incombustible guión de la crisis económica, aplicado con machacona disciplina en la esfera andaluza. De manera que los aspirantes locales repiten ya con precisión -el de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, lo hizo el jueves- el número de parados de la ciudad, las desgracias por este motivo de las familias que la habitan, de las pymes, el supuesto despilfarro del consistorio y la oleada de corrupción.

Ayer se inauguró en Jerez el foro Andalucía, ciudades del siglo XXI, cuya sede permanente estará en este municipio, con la presidencia de la candidata, María José García Pelayo, y la alcaldesa de Adra, Carmen Crespo. La idea es que pasen por el foro los alcaldes y presidentes más importantes de España y de la Unión Europea y que sirva como base del programa electoral. El mensaje es claro: que las ciudades tiren de la modernización de Andalucía, ya que el PSOE en la Junta no lo hace.

Además, los cinco regidores de capitales (Málaga, Granada, Almería, Cádiz y Huelva), junto con el símbolo de Marbella, son el mejor activo electoral del candidato popular a la Junta, en el exterior y en los entresijos del partido. Atesoran fuerza propia y una impronta de éxito muy alentadora para una formación que ha perdido de forma pertinaz en la comunidad.

El PP andaluz espera cerrar en julio el nombramiento de 300 de sus candidatos y acabar el año con la mitad proclamados en firme, con lo que, de paso, subrayará el letargo de los socialistas en la carrera municipal, aún enredados en la nominación de los candidatos en las capitales.

Entreverada con el permanente trasfondo municipal, el PP andaluz seguirá con su batalla por la defensa del espíritu del Estatuto de Autonomía, desvirtuado, según su tesis, por la Junta al aceptar el pago del finiquito de la deuda histórica en solares. Los populares anuncian una batalla sin cuartel en los planos jurídico, político y callejero.

La devastadora crisis económica será otro de los ejes del nuevo año. Seguirán los mítines -uno en Sevilla a finales de mes y dos más en Granada y Cádiz en febrero-, si bien el propósito de Arenas es concretar la batería de reformas para salir de la recesión y ofrecer un perfil constructivo. Será difícil combinar ambas estrategias, esto es: arrinconar a la Junta a base de exprimir el paro y el vértigo de los ciudadanos ante un futuro que se pinta todavía muy negro y, al mismo tiempo, atenuar la imagen dura de una oposición que está a la que salta. En cualquier caso, el PP llevará al Parlamento dos proposiciones de ley: una de reforma fiscal y otra de medidas anticrisis.

El pacto educativo tendrá un papel relevante. Arenas asegura que no tiene una posición preseñalada y que si la oferta de la consejera, Mar Moreno, satisface sus expectativas, la aceptará con independencia de lo que se decida en el ámbito nacional.

En el discurso puro de la rivalidad política, los palos del PP andaluz irán a parar, por este orden, a José Luis Rodríguez Zapatero, Manuel Chaves y Griñán. Que precisamente el presidente de la Junta ocupe el tercer lugar de la preeminencia de ataques tiene su reflexión. "Nadie ha comprado el producto Griñán como un elemento de cambio, su liderazgo no ha tomado cuerpo, y no vamos a contribuir nosotros a que lo coja", zanja un dirigente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 10 de enero de 2010.

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