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Estreno de la presidencia española de la UE

Una austera y fría gala inaugural

Los Reyes presiden en el Teatro Real la celebración de la presidencia de la UE

Estaban casi todos los políticos, bastantes empresarios y pocos representantes de la cultura y el deporte. El Gobierno había invitado a 1.500 personas a la gala de presentación de la Presidencia española de la UE ayer en el Teatro Real, pero hubo notables ausencias.

La pretendida solemnidad con la que se había organizado el acto, presidido por los Reyes, quedó algo frustrada por los fallos de organización, por ejemplo un retraso de casi una hora. La entrada al teatro era un caos de invitados, azafatas y personal de protocolo, en el que algunos hombres eran separados de sus mujeres antes de ver el espectáculo de danza y otros veían desaparecer su abrigo en manos de una azafata sin saber adónde iba.

Muchos personajes políticos y pocos de la cultura entre los asistentes

Zapatero advirtió que el paro aún puede crecer en los próximos meses

Los Reyes, los Príncipes de Asturias, el presidente Zapatero y su equipo de Gobierno, además de los representantes de la anterior presidencia sueca de la UE, de la Comisión Europea, del Consejo y del Parlamento Europeos se separaron de la multitud para hacerse la foto de familia de la nueva etapa. Faltaba la ministra de Defensa, Carme Chacón, quien tuvo que ausentarse a última hora para organizar la repatriación del joven soldado español fallecido ayer en un accidente en Afganistán.

Zapatero arrancó la presidencia española de la UE con optimismo: "La crisis económica que ahora empezamos a remontar", dijo, "nos deja un cuantioso parte de daños". El principal, el desempleo que, admitió, "podría seguir creciendo en los próximos meses". Con este augurio recuperó la atención de los asistentes después de que al ministro de Fomento, José Blanco, le sonara el móvil en la chaqueta. El despiste de Blanco hizo coincidir la frase más rotunda de la tarde con la única anécdota de un acto protocolario y muy frío, en el que Zapatero recibió del ministro sueco de Exteriores el relevo de la presidencia europea: un cofre con el Tratado de Lisboa y las banderas de Suecia, España y la UE.

Los discursos fueron breves y los asistentes pudieron disfrutar enseguida del espectáculo de danza de María Pagés y Tamara Rojo. Zapatero y su esposa, Sonsoles Espinosa; la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, la presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, formaron el comité de bienvenida a las principales autoridades. Entre ellas, el comisario de Competencia de la UE, Joaquín Almunia; el anterior responsable de Política Exterior y Seguridad, Javier Solana, y hasta 12 presidentes autonómicos, entre ellos, el de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps; el de Castilla-La Mancha, José María Barreda y el de Cataluña, José Montilla.

En representación del mundo económico asistió el presidente de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán. No acudieron, en cambio, pese a estar invitados, los secretarios generales de UGT y de CC OO. Sí asistieron presidentes y altos representantes de grandes empresas españolas, entre ellas El Corte Inglés, Sacyr, Iberdrola, Ferrovial, Caixa Catalunya y Endesa. Del mundo de la cultura asistieron, entre otros, el actor Juan Luis Galiardo, los directores de orquesta Inma Shara y Luis Cobos y el cocinero Ferrán Adriá. El acto terminó con un menú frío de jamón, queso y ahumados. Ni demasiado caro ni demasiado austero, para "empezar a remontar la crisis".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de enero de 2010