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Vizcaya asegura que hará solo el nuevo Guggenheim si no participa el Gobierno

El Ejecutivo advierte que no aportará "ni un euro" sin acuerdo institucional

La Diputación de Vizcaya y el Gobierno vasco elevaron ayer el tono de sus discrepancias sobre el Guggenheim de Urdaibai. Hasta el punto de que la institución foral se comprometió a impulsar el museo en solitario, "si hace falta", porque afirma disponer de la autonomía económica suficiente. Como si de un órdago se tratara, el Ejecutivo autonómico le advirtió de que no aportará "ni un euro" si no hay un acuerdo institucional sobre el proyecto.

El cruce de acusaciones fue sonado justo un día después de la última y polémica reunión del Patronato del Guggenheim, tras la que la Diputación aseguró que el plan "sigue adelante", pese a que el Ejecutivo reclamó tiempo para reflexionar sobre su viabilidad. "Se puede apoyar o no el proyecto, pero carece de sentido entorpecerlo", lamentó el diputado general, José Luis Bilbao. "No vamos a admitir que una cuestión de país de tal envergadura se gestione a espaldas del Gobierno", rebatió, contundente, el portavoz del PSE, José Antonio Pastor.

La marca del museo y su filosofía, piezas clave de la confrontación

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Semanas después de la polémica institucional suscitada en torno al estadio de San Mamés, la figura de Bilbao emergió de nuevo en este contencioso como piedra de desgaste para el Gabinete socialista de Patxi López. El diputado general, en el marco de la votación de los presupuestos de Vizcaya para el próximo año, aprobado con la abstención del PSE, puso en duda el desconocimiento de los informes previos del proyecto alegado por el lehendakari. Al contrario, acusó a López de cierto "desinterés" por tomar parte en los grupos de trabajo. "Conocía la situación desde junio y yo mismo le avancé en noviembre el resultado favorable de los estudios", aseguró.

La respuesta llegó desde el Parlamento. La consejera de Cultura, Blanca Urgell, se ratificó en la necesidad de abrir un periodo de reflexión para determinar la postura definitiva del Ejecutivo respecto a la docena de informes elaborados por la Diputación. En este sentido, se remitió a la próxima reunión del Patronato, prevista para el mes de junio. "Hay ciertas prisas sobre esta cuestión que no compartimos", apuntó.

La marca Guggenheim se destapa como pieza clave del conflicto institucional. El diputado general tiene claro que la firma es la verdadera causa del boom turístico que ha experimentado Bilbao y que supone "un valor en sí mismo". "¿Cuántos hoteles había antes y cuántos hay ahora?, ¿cuánto pagarían en otras zonas por su implantación?", se preguntó. El Gabinete de López, por el contrario, considera que la fundación Guggenheim "sabe levantar museos, pero no tiene la experiencia necesaria en el desarrollo de infraestructuras culturales en reservas naturales" como Urdaibai. Aún así, mantiene su apuesta por ubicar en la comarca un equipamiento alternativo, "basado en otro modelo", que sirva de "plataforma a los artistas vascos".

La polémica no es sólo institucional. También de siglas. Quedó patente ayer en la Casa de Juntas de Gernika, donde el PNV se quedó sólo en la defensa del nuevo Guggenheim. Los portavoces de Aralar y la izquierda abertzale manifestaron abiertamente su oposición al proyecto, mientras que EB se limitó a reclamar el acuerdo entre las administraciones implicadas.

El PP, por su parte, incidió en la financiación y cuestionó la reserva de un millón de euros para avanzar en el proyecto el próximo año cuando sufrirán una importante merma las partidas dedicadas a otros museos. El secretario general del partido en Euskadi, Iñaki Oyarzábal, fue incluso más allá al considerar "inadmisible" la postura de la Diputación, por plantear "un proyecto de desarrollo cultural desde el enfrentamiento".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de diciembre de 2009