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El 40% de los internos en tres de los ocho centros de extranjeros denuncia maltrato

Interior niega la existencia de torturas o abusos en los CIE

"En la habitación ocho, un chico se quejó de otro por la noche, subieron cuatro policías y uno le pegó. Si dices algo, te pegan con unos bastones extensibles". "A mí me han encerrado en la celda de castigo por pedir ver al médico... no me hacían caso, tenía la pierna infectada y acabé seis días ingresado en el hospital". Éstos son dos de los testimonios que recoge un informe sobre la situación de los centros de internamiento de extranjeros (CIE) de Madrid, Valencia y Málaga, elaborado por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

Según el estudio, presentado ayer, el 40% de los extranjeros de esos tres centros (existen ocho en total) se quejan del trato negativo que reciben e incluso llegan a hablar de torturas o malos tratos graves (en Madrid y Valencia), aunque en este caso es el 4% de los internos quienes dicen haber sufrido o sido testigos de estas situaciones. El informe concluye que el peor CIE es el de Valencia, seguido del de Madrid y el de Málaga.

Entre los aspectos destacados por la ONG, que libra una cruzada para que se cierren los CIE, está la propia esencia de estos centros en los que se retiene a los inmigrantes que van a ser expulsados, "que están pensados como comisarías para una estancia corta" y en los que los internos permanecen una media de 20 días. Y concluye: "Son un agujero negro de los derechos humanos". Una de las principales deficiencias descritas es el de la asistencia jurídica: sólo el 42% conoce el nombre de su abogado.

Pero además destaca su situación de "aislamiento": con dificultades para recibir y realizar llamadas, con un régimen de visitas muy estricto, y en un 17,5% de los casos sin contacto con allegados fuera del centro. "Los centros no proveen de ropa, zapatos, o, en el caso de Madrid, ni siquiera de útiles de aseo", por lo que algunos deben estar 30 días con la misma ropa interior, señala CEAR. El 63% de los internos no son delincuentes, sino personas retenidas por no tener los papeles en regla.

El Ministerio del Interior negó ayer rotundamente malos tratos en los CIE y aseguró que cuando "se tiene conocimiento de un caso" de este tipo "la dirección del centro lo comunica inmediatamente a la autoridad judicial y se inicia una investigación", como, señala, se ha hecho en los casos aludidos por CEAR, de los cuales en sólo uno, en Madrid, se abrieron diligencias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de diciembre de 2009