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Reportaje:

Susto de Woods al volante

El 'número uno' del golf mundial, que sufre heridas leves, se estrelló con su coche contra una boca de riego y un árbol

Tiger Woods fue uno de los estadounidenses que no terminó bien la noche del día de Acción de Gracias, una de las fiestas más tradicionales del país. La conmemoración de la llegada de los primeros inmigrantes británicos, hace cuatro siglos, acabó en lo que, en principio, pareció un grave accidente de tráfico para el número uno del golf mundial, pero que se quedó en un susto.

Según las primeras informaciones, el golfista sufrió sólo heridas en la cara, leves, y no resultó dañada su pierna izquierda, de la que fue operado hace ocho meses. Tras unos primeros momentos de alarma al conocerse el accidente bastantes horas después de producirse, el jugador salió del hospital.

A las 2.28 de la madrugada del viernes, el servicio de rescate de bomberos del condado de Orange, cuya ciudad más importante es Orlando, en el centro del estado de Florida, recibió una llamada sobre un accidente de tráfico.

La falta de información hospitalaria disparó las alarmas

La policía descartó que condujera bajo los efectos del alcohol

Woods, de 33 años, ganador de seis torneos este año, el último recientemente en Australia, se había estrellado con su Cadillac Escalade, deportivo del año, contra una boca de riego y un árbol.

Todo sucedió cerca de su casa, en la lujosa urbanización de Isleworth, situada al oeste de Orlando. Se trata de otro Disneyworld a lo privado, entre lagos y, naturalmente, campo de golf. Habitan en ella unos 800 personas en mansiones enormes. La de Woods se valora en 1,8 millones de euros.

El jugador fue trasladado al Health Central Hospital y la patrulla de carreteras de Florida no dio información del accidente hasta 12 horas después, a las dos de la tarde, lo que disparó todas las alarmas. La policía ha abierto una investigación, pero ya ha trascendido que no se maneja la hipótesis de que Woods condujera bajo los efectos del alcohol.

Según los primeros datos, el airbag de su deportivo no se accionó, lo que en principio significaría que el coche no iba a más de 33 millas (unos 55 kilómetros) por hora. Sin embargo, no es la única razón por la que el airbag puede dejar de funcionar. Pudo haber sido por un fallo técnico.

Woods tenía previsto jugar el jueves un torneo en California cuyos beneficios iban para la fundación que patrocina.

El accidente de Woods, segundo jugador ya en la lista de ganadores de grandes torneos en la historia del golf (14 tras los 18 de Jack Nicklaus) y tercero en total de la PGA (con 71 tras los 73 del propio Nicklaus y los 82 de Sam Snead), y 82 por todo el mundo, conmocionó a las distintas cadenas de televisión. Pero lo que aparentó ser una tragedia quedó en un leve accidente por un aparente descuido aún bajo investigación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de noviembre de 2009