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COLUMNA

Con el agua al cuello

Muy bueno lo del "discreto retraso" que, según el señor Font de Mora, sufren las transferencias de fondos del Consell a las universidades valencianas. Como no reciben el importe de las nóminas de profesorado desde agosto, se han tenido que entrampar. ¡Vaya falta de discreción! Tampoco es para tanto eso de estar dos meses y medio sin comer ni pagar el alquiler. Dicen los historiadores de la Universidad -gente tirando a roja, seguro- que nunca, ni con Franco, había ocurrido algo así. Hombre, también deberían tener en cuenta que tenemos un Gobierno excepcional. Mejor dicho: de excepción, de puro estado de excepción.

Al fin y al cabo lo del retraso en el pago no es privativo de las universidades. Los padres de alumnos de varias escuelas e institutos valencianos llevan meses arreglando a su cargo todos los desperfectos porque la consejería ha incurrido en un discreto retraso. Otro discreto retraso es el de las becas comedor: ocurre que los niños pobres no pueden comer -algo habrán hecho sus padres, deben pensar en las covachuelas de la cosa-, así que los maestros los están alimentando de su bolsillo (por poco tiempo: ya veremos si cobran la próxima nómina). Y un ejemplo más de voluntarismo. Acabo de encontrarme con unos compañeros de instituto de las llamadas materias instrumentales a los que se hace trabajar fuera de horario en labores de machaca sin cobrar. A los estudiantes les hacen unas pruebas de nivel de lengua y de cálculo y a la consejería no se le ha ocurrido mejor idea que exigir a los profesores que se queden ciegos introduciendo miles de guarismos en el ordenador por la cara. Ningún problema. Con nuestro impresionante sistema de sanidad pública les procurarán un bastón y unas gafas negras y a vivir que son dos días.

Es verdad que los profesores de la Comunidad Valenciana cobran menos que en cualquier otra autonomía, pero también es cierto que se trata de gente torpe que dejó pasar a su lado cientos de pelotazos sin aprovecharse. Venga a protestar de las genialidades de la consejería con toda aquella historia de Educación para la Ciudadanía en inglés y para una vez que son discretos -¿qué digo discretos?: discretísimos- también se quejan. En esto que se descubre un sobrecoste del 175% en las obras de Ciegsa, el organismo que construye equipamientos escolares en la Comunidad Valenciana. Vaya, ¿y si lo uno tuviera que ver con lo otro? No sean malpensados. Es mucho más sencillo. Seguro que hay una conspiración judeomasónica contra el Consell. Por eso, el mundo de la enseñanza en la Comunidad Valenciana empieza a parecer una historia gore. ¡Lástima que no encargaran a Orange Market este evento! Esos sí que sabían hacer las cosas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de noviembre de 2009