Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La violencia política sacude Filipinas

Una banda armada asalta un convoy electoral y mata a 22 políticos y periodistas - El Ejército sospecha que un clan familiar de Mindanao ordenó los asesinatos

La violencia sacudió ayer de nuevo Filipinas. Una banda armada mató al menos a 22 personas -hay fuentes que elevan la cifra a 45- en el sur del país, entre ellas políticos locales y 12 periodistas, en una nueva muestra de la violencia que sacude regularmente el archipiélago asiático. La mayoría de las víctimas fueron decapitadas. Algunos cuerpos aparecieron mutilados. Los asesinatos parecen estar ligados a rivalidades políticas entre clanes familiares, ante las elecciones nacionales y locales convocadas para mayo del año que viene, según el Ejército y parientes de las víctimas.

Los asesinados -13 mujeres, ocho hombres y otra persona de la que se desconocen los datos- formaban parte de un grupo de casi medio centenar de personas que habían sido secuestradas poco antes en un control policial de una carretera, cuando viajaban en tres furgonetas en Maguindanao, provincia de la isla de Mindanao. Los cadáveres fueron encontrados en una zona montañosa, a unos cinco kilómetros de este lugar. Oficiales del Ejército afirmaron que la cifra de fallecidos probablemente supere la veintena descubierta en un principio. "Creemos que hay más cuerpos enterrados", aseguró el teniente coronel y portavoz militar Romeo Brawner, quien se lamentó de que las tropas no hubieran llegado a tiempo de evitar la matanza, informa France Presse.

"Es indignante. Se hará justicia", dijo un asesor de la presidenta Arroyo

El Gobierno dijo que los culpables no habían sido identificados, pero Brawner había declarado anteriormente que los autores del secuestro eran un centenar de hombres armados, algunos de ellos vestidos de policía, dirigidos por uno de los hijos de Datu Andal Ampatuan, jefe de una poderosa familia local y gobernador de la provincia hasta hace poco. Entre los raptados a punta de pistola figuraban rivales políticos.

Una de las víctimas es Genalyn Tiamzon-Mangudadatu, que se dirigía con el convoy a una oficina electoral a presentar la candidatura de su esposo, Esmael Mangudadatu, a gobernador provincial. Iba acompañada de dos abogados, varios familiares y periodistas. Esmael Mangudadatu, que no viajaba con su mujer, es vicealcalde de la localidad de Buluan, en Maguindanao, provincia de mayoría musulmana. Tanto él como su hermano, Khadadafeh, apuntaron al mismo supuesto culpable. "Sospechamos que Ampatuan está detrás de esto. Su hijo se va a presentar al parecer a gobernador, y ya nos había advertido que nos asesinaría si optaba" al cargo, dijo Khadadafeh.

El clan de los Mangudadatu está enfrentado desde hace tiempo con el de Ampatuan, quien, según la policía, tiene su propio ejército privado. Los militares filipinos aseguran que cuenta con un centenar de hombres armados, la mayoría de ellos, paramilitares, que supuestamente actúan como guardas gubernamentales de la familia.

Ampatuan ha sido elegido gobernador en tres ocasiones, siempre casi sin oposición, aunque este año dimitió, aparentemente para evitar los límites a la duración de los mandatos políticos. De los 22 alcaldes de Maguindanao, la mayoría son hijos, nietos y otros parientes suyos. Su hijo Datu Zaldy Ampatuan es gobernador de la Región Autónoma Musulmana de Mindanao. Otros dos de sus hijos han muerto en choques con clanes rivales.

El ex gobernador es bien conocido en Manila. La presidenta, Gloria Macapagal Arroyo, que en las elecciones presidenciales de 2004 ganó con una amplia mayoría en Maguindanao, le ha calificado en el pasado de valioso aliado. Pero su Gobierno reaccionó ayer con ira a los asesinatos, y prometió una respuesta rápida. "Estamos conmocionados e indignados. Se hará justicia, y los autores serán castigados, sean quienes sean", dijo Gabriel Claudio, consejero político de Arroyo, en un comunicado. "Hay que poner fin de forma tajante a esta violencia sin sentido. Cualquier otra cosa no funcionará", declaró Jesús Dureza, consejero presidencial, quien calificó la matanza de "sin igual en la historia reciente". Unas declaraciones cuyo fuerte tono puede no ser ajeno a la proximidad de las elecciones.

La violencia, los asesinatos y las venganzas entre facciones políticas rivales son comunes en la región y otras partes de Mindanao, donde las armas de fuego circulan con extrema facilidad. Pero la escala de los asesinatos ha sacudido esta vez al país asiático, al poner de manifiesto hasta qué punto existen territorios sin ley. El proceso electoral para los comicios del próximo mayo comenzó la semana pasada, con la presentación de candidaturas a alrededor de 18.000 cargos locales y nacionales. Para los aspirantes a presidente, vicepresidente y 12 asientos en la Cámara alta del Congreso, el periodo electoral empieza en febrero.

Los seis años de presidencia de Arroyo, que han estado envueltos en continuas acusaciones de corrupción, finalizan en 2010. El candidato de su partido a las presidenciales es el secretario de Defensa, Gilberto Teodoro. Pero las encuestas dan como favorito, con un 44% de los votos, al senador Benigno Aquino, hijo de Corazón Aquino, quien fue presidenta de Filipinas entre 1986 y 1992. El millonario Manny Villar figura en segundo lugar en los sondeos, con un 19% de los votos, mientras Teodoro logra sólo el 2%.

Un polvorín llamado Mindanao

- La matanza perpetrada ayer en la provincia de Maguindanao, una de las que constituyen la Región Autónoma Musulmana de Mindanao, ha prendido una nueva mecha en el polvorín que representa el sur de Filipinas desde hace décadas. La violencia en esta zona del archipiélago proviene de tres frentes:

- Las rivalidades entre clanes familiares. Los periodos electorales están marcados tradicionalmente por la violencia. Los clanes familiares disponen de ejércitos privados y en Maguindanao los clanes Ampatuan y Mangudadatu están enzarzados desde hace años en una disputa en la que hasta ahora se ha impuesto la familia del ex gobernador, Andal Ampatuan.

- Los rebeldes comunistas. Son responsables de más de 3.000 muertes en el país en los últimos ocho años, según las estimaciones del Ejército. Las guerrillas maoístas del NPA (siglas en inglés de Ejército del Nuevo Pueblo), brazo armado del Partido Comunista, se alzaron hace 40 años. Se oponen a la presencia militar estadounidense en Filipinas. Tienen presencia en Mindanao, pero cuentan con bases en otras zonas del país. Se estima que están integradas por unos 5.000 militantes y se financian en buena parte mediante la extorsión.

- La insurgencia islamista armada. Se estima que ha causado la muerte de unas 120.000 personas desde los años setenta en este país de mayoría católica. Está integrada por el Frente de Liberación Islámico Moro, escindido en 1981 del moderado Frente de Liberación Nacional Moro, hoy formación política, y otros grupos como Abu Sayaf, que lucha por el establecimiento de una provincia islámica independiente, y el Movimiento Rajah Sulaiman. Estos dos últimos fueron fundados a principios de los noventa y, según el Gobierno de Manila, están ligados a Al Qaeda y a la organización terrorista del sureste asiático Jemaah Islamiah. Abu Sayaf ha sido acusado de algunos de los peores ataques en el país, incluidos la explosión de un transbordador en la bahía de Manila, que mató a más de 100 personas, en 2005. Se estima que tiene entre 300 y 400 miembros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de noviembre de 2009

Más información