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"La política es una mafia en este país"

Ante la desidia de los candidatos a la presidencia concentrados en su pugna por alcanzar el poder, los inmigrantes rumanos que regresan a casa y, sobre todo, los jóvenes de este país se muestran desanimados por el futuro que les espera. Algunos de ellos desean volver, pero otros se cuestionan qué futuro les puede ofrecer un país que les ignora. Aunque todos mantienen una misma premisa: "Si se trabaja bien, se puede llegar lejos en cualquier parte".

Un ejemplo de inmigrante retornado es I. C., un joven rumano que se mudó hace siete años a Madrid para labrarse un futuro junto a su esposa, pero siempre con miras a regresar a su tierra natal. En España, trabajó en la construcción e indujo a 17 personas a que también se marcharan de Rumania. Sin embargo, sus intenciones sólo pasaban por aunar unos ahorros para poder retornar a su país e iniciar una nueva vida con su familia, ya que no lo podían conseguir con lo que ganaban en Rumania. Y con la crisis que se les venía encima en España, eligieron el mejor momento para regresar.

"Siempre quisimos criar a nuestra hija de dos años en Rumania pese a las pocas oportunidades existentes", explica I. C., que se encuentra cobrando el subsidio español en estos momentos. Además, relata orgulloso que se benefició de la ayuda de 2.500 euros que aprobó el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero por el nacimiento de un hijo.

Ahora está ayudando a su cuñado, Dan Baies, en la empresa de construcción que este último acaba de poner en marcha en la ciudad de Suceava, al noreste del país, con el dinero reunido durante su estancia de cinco años en España. Pero ambos han chocado contra las trabas de un sistema de soborno que aún no termina de desaparecer en la sociedad rumana. "Se tardan meses en crear una empresa por problemas burocráticos, a lo que se suma la asfixia de las tasas que hay que pagar", asegura Baies. Por este motivo, los dos tenían claro que sus esperanzas pasan solamente por el jefe de Estado. "[Train] Basescu ha sido el único presidente que se ha interesado por los problemas de los rumanos que vivían en España, y el que realmente lucha contra la corrupción", asegura I. C.

Sin embargo, se muestran escépticos sobre si vencerá la segunda vuelta, que se celebrará el próximo 6 de diciembre. "La política es una mafia, continúan los que estaban durante el periodo comunista con el clientelismo de siempre y solamente se preocupan por conservar sus privilegios, anteponiendo los intereses de sus votantes", agrega.

Su cuñado Baies, que estuvo trabajando de conductor de una lavandería, lo tiene incluso más claro: "Basescu perderá las elecciones porque se ha quedado sin aliados en el Parlamento", señala.

Mientras, los jóvenes rumanos siguen pensando en emigrar para lograr una mejor calidad de vida. Roxana Barbulescu, investigadora doctoral en el Instituto Universitario Europeo de Florencia (Italia), explica que "la clase política sólo defiende los intereses inmovilistas del pasado y los de los grandes empresarios, mientras que dejan sin respuesta las necesidades de los jóvenes", y lamenta que los ciudadanos como ella "no tienen papel en el presente y no parece que se vaya a tener ningún espacio en el futuro tampoco".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de noviembre de 2009