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Reportaje:MI AVENTURA | PROPUESTAS

Aprendiz de arquitecto en Holanda

Recientemente he acompañado a mis padres, arquitectos, a recorrer Holanda. Lo que se ve desde el avión -sobrevolamos, Delft, Rotterdam, con su gigantesco puerto, La Haya, con sus edificios oficiales, y finalmente Amsterdam- ya daría suficiente como para volver a casa bien impresionado.

En Amsterdam visitamos los apartamentos para la tercera edad Wozoco, con voladizos sorprendentes; el Silodam, un edificio de viviendas en el puerto que parece una pila de contenedores caídos de un barco, y el barrio de Borneo donde las casas tienen dos entradas: una para bicis y coches y otra para lanchas y piraguas. Seguro que los arquitectos se lo pasaron muy bien haciéndolas.

En Utrecht, la casa Rietveld tiene casi 90 años, pero parece del futuro. Y en la universidad hay un montón de edificios sorprendentes: en el Educatorium el suelo se transforma en techo; el BasketBar es restaurante y cancha de baloncesto, y la biblioteca, un gigantesco cajón de vidrio en el que se ven un millón de libros. Acabamos la visita en el Archivo de la Televisión de Hilversum donde guardan las grabaciones en sótanos con una luz tan rara que te hace creer que bajas al centro de la tierra.

Xaquín Lizancos Sogo. A Coruña.

Más información en la Guía de los Países Bajos

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de noviembre de 2009