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Karzai quiere que su Ejército asuma la seguridad en Afganistán antes de 2014

El presidente promete luchar contra la corrupción en su segundo mandato

Manchado por el escándalo que rodeó las elecciones de agosto y las acusaciones de corrupción contra su Gobierno, el presidente afgano, Hamid Karzai, inició ayer un segundo mandato con un objetivo: que el Ejército afgano asuma el control de la seguridad del país en cinco años. Un plazo que coincide con los planes de los occidentales que desean un calendario de retirada de sus tropas.

En una ceremonia sin presencia de periodistas, el presidente que apenas sale de su palacio presidencial por razones de seguridad, se dirigió a un público seleccionando de 800 personas que incluyó a políticos locales afines, líderes tribales, embajadores, el presidente de Pakistán, Asif Alí Zardari, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, y su homólogo británico, David Miliband, entre otros. Karzai prometió luchar contra la corrupción y anunció una conferencia nacional sobre el asunto. Sus vicepresidentes, Karim Jalili y Qasim Fahim, dos señores de la guerra, están considerados por la comunidad internacional como destacados ejemplos de esa corrupción. También Walid Karzai, el hermanísimo del presidente.

EE UU debe decidir si envía al país más soldados. Hay ya 68.000

Durante su intervención, Karzai arrancó aplausos en tres ocasiones: cuando prometió un Gobierno más transparente, cuando prometió luchar contra la corrupción y cuando agradeció la presencia de las tropas extranjeras que le mantienen en el poder.

Esta ceremonia es la culminación de un caótico proceso electoral que finalizó en medio de acusaciones de fraude y con la retirada del principal contendiente, Abdulá Abdulá. La Comisión de Quejas Electoral de Naciones Unidas estableció que los votos falsos de la primera vuelta, celebrada el 20 de agosto, superaron el millón.

La Administración de Barack Obama está a punto de decidir el envío o no de más tropas para reforzar a las 68.000 existentes. Los generales de EE UU piden un refuerzo de hasta 40.000 soldados, pero otros sectores advierten contra una vietnamización del conflicto. La existencia de un Gobierno local legítimo y respetado es esencial en cualquier estrategia y Karzai se ha dejado mucha de esa legitimidad en el camino.

Como recuerdo de la realidad más allá de los muros presidenciales, un coche bomba mató a dos soldados estadounidenses en la provincia de Zabul. Desde 2001, han muerto 920 militares norteamericanos de un total de 1.520 fallecidos de las tropas extranjeras desplegadas en Afganistán.

En la provincia de Oruzgan, un hombre hizo estallar su chaleco explosivo y causó la muerte de 10 personas en un mercado local.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de noviembre de 2009