Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

La factoría nipona del 'pop art'

El artista japonés Takashi Murakami exhibe su colorida y desenfrenada visión de Occidente en la Llotgeta de Valencia

La mezcla resulta, cuanto menos, sorprendente. Infantiles, alocadas y divertidas, pero con un trasfondo duro. Así son las obras del artista de vanguardia japonés Takashi Murakami. Bajo el título Superflat, estas creaciones de particular estilo pop art se exhiben por primera vez en Valencia. Desde ayer, y hasta el próximo 29 de diciembre, la sala de exposiciones La Llotgeta, de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), acoge una muestra de las litografías y mini esculturas más representativas del artista.

Repletas de flores sonrientes, setas multicolores y personajes manga, las creaciones de Murakami divierten al espectador con solo mirarlas. Sin embargo, y aunque de forma muy sutil, la tragedia de Hiroshima y Nagasaki, el boom económico europeo y la estética comercial del siglo XXI también están ahí, en un segundo plano. "Es infantil, pero muestra inquietudes. Los muñecos no son deformes por casualidad, evocan el desastre de la bomba atómica", declara la comisaria de la exposición, Antonella Montirano.

El trasfondo de la obra evoca los desastres de la bomba atómica Algunos cuadros están adaptados en horno 'fuser' para invidentes

Conocido como el Andy Warhol japonés, la visión Murakami ha dado paso a un nuevo concepto de arte, el mismo que le pone nombre a su exposición, Superflat. "Es plano y puede leerse independientemente de los puntos de vista sin que exista una jerarquía clara entre los elementos de los cuadros", explican los organizadores de la muestra.

Además de la colección de 21 litografías de la serie Kaikai Kiki, dos de los personajes más característicos del artista nipón, la exposición trae a Valencia cuatro series de esculturas de reducidas dimensiones inspiradas también en el manga, en el pop art de los años sesenta y en el arte contemporáneo más rompedor.

Litografías aparte, una de las particularidades de esta exposición es la incorporación de pequeñas reproducciones de las obras originales en horno fuser, es decir, muestras en relieve para que los invidentes puedan acceder también a esta colección de arte.

Además de los cuadros de Murakami, y en paralelo a la muestra, la CAM ha organizado un ciclo de conferencias sobre el cine japonés y asiático, sobre los dibujos de aquel país y sobre la arquitectura nipona. Además, el 27 de noviembre arranca un ciclo de proyección de largometrajes bajo el título Cincuenta años de cine japonés. El ciclo incluye desde joyas del séptimo arte como Las hermanas Munakata (1950), de Yasujiro Ozu, o Rapsodia en agosto (1991), de Akira Kurosawa, hasta obras contemporáneas, como Zatoichi (2003) y Sonatina (1993), ambas de Takeshi Kitano, o Kairo (2001), de Kiyoshi Kurosawa, pasando por clásicos como El imperio de la pasión (1978), de Nagisa Oshima, o El más allá (1964), de Masaka Kobayashi.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de noviembre de 2009