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Un juez investiga abusos sexuales en la central de los Mossos

La policía arresta a un operario de la limpieza, que ha sido apartado del cargo

Un juez investiga un supuesto caso de abusos sexuales cometidos en el interior del cuartel general de los Mossos d'Esquadra, el complejo Egara. Un operario de la empresa encargada de la limpieza en as instalaciones asedió, presuntamente, a tres limpiadoras con quienes mantenía una situación laboral de "superioridad", confirmó un portavoz policial. Los agentes detuvieron la semana pasada al hombre, que ha sido apartado de sus funciones por la compañía. El juez no ha imputado hasta la fecha cargos contra el detenido, mientras las diligencias continúan abiertas.

El complejo Egara, que ha costado 100 millones, fue inaugurado hace apenas dos semanas. Allí, a caballo entre Sabadell y Terrassa (Vallès Occidental), trabajan a diario 2.000 agentes de las unidades especializadas de los Mossos. El caso se destapó cuando algunas trabajadoras se dirigieron a la Unidad de Atención a la Víctima, especializada en casos de abusos sexuales, que también tiene su sede en el complejo policial.

Las víctimas son subordinadas de la esposa del acusado

El operario -que hasta la semana pasada tenía asignada la tarea de limpiar los cristales- manoseó las nalgas a una trabajadora en las escaleras. A otra de las limpiadoras le mostró una fotografía de sus genitales que él mismo había tomado con un teléfono móvil. Y le dirigió comentarios obscenos con relación a ello. El episodio más grave habría ocurrido en la zona destinada al aparcamiento, también dentro del búnker policial. El empleado tocó los pechos violentamente a una mujer mientras le enseñaba el pene, según fuentes de la investigación.

El pasado jueves, los Mossos detuvieron al hombre fuera del complejo Egara por un supuesto delito de abusos sexuales, confirmó ayer un portavoz oficial del cuerpo. Nada más conocer los hechos, la Dirección General de Policía se puso en contacto con la empresa que tiene la adjudicación en el centro. El responsable de esta firma en Barcelona explicó ayer que se trataba de un asunto "delicado", pero que la empresa prefería no dar más explicaciones al respecto hasta que se aclare lo sucedido. El mismo responsable tampoco quiso aclarar la situación del trabajador.

El caso es que, después de ese contacto, el trabajador fue apartado de su trabajo. Eso ocurrió la semana pasada, después de una reunión con la participación de sindicatos en la que se expuso el problema. Los Mossos no pudieron concretar desde cuándo se produjeron los supuestos abusos.

La situación ha creado malestar entre las trabajadoras del centro. Según fuentes del caso, se da la circunstancia de que la responsable directa de esas mujeres es la pareja del supuesto acosador. Ésta se habría dedicado, durante los últimos días, a enviar mensajes de telefonía y advertir a las empleadas para que no declaren en contra de su marido, según las mismas fuentes. Este extremo no pudo ser confirmado por los Mossos d'Esquadra. Tras ser detenido, el operario pasó el sábado a disposición del juzgado de instrucción número 1 de Sabadell, que estaba de guardia. Tras declarar como imputado por supuestos abusos sexuales, la fiscalía no solicitó la prisión ni ninguna otra medida cautelar y el juez decretó la libertad provisional sin cargos, informó ayer un portavoz del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Las diligencias siguen "abiertas y en trámite", según el mismo portavoz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de noviembre de 2009