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Reportaje:

El extraño ocaso del cangrejo

Desaparece del canal de Gavet una especie muy apreciada

Nadie sabe qué ha podido pasar para que en sólo cuatro años se haya esfumado la población de cangrejo de río ibérico que habitaba en el canal de Gavet de la Conca (Pallars Jussà) y que, según los especialistas, era la más importante de la Península, con 27.000 ejemplares cuantificados en 2005. Los expertos no encuentran una explicación lógica a tan extraña desaparición.

"Esto es un auténtico desastre ecológico y biológico", denuncia Jordi Castilló, ingeniero forestal y miembro de la Estación Biológica del Pallars Jussà, la asociación que dio la alarma sobre la importante pérdida de esta especie autóctona protegida por la normativa comunitaria, estatal y autonómica, y considerada vulnerable por el catálogo nacional de especies amenazadas de extinción. "No éramos conscientes de que teníamos un tesoro biológico irrepetible y ahora no tenemos nada", se lamenta Castilló.

Su extinción es un desastre ecológico porque se alimenta de detritus

El caso adquiere tintes de misterio porque no se ha encontrado ningún rastro de cangrejos vivos o muertos en el canal ni en sus inmediaciones. Tampoco existe ningún indicio sobre las causas que han podido provocar su total desaparición en un espacio acuático al que parecía haberse aclimatado tan bien. En este caso ni siquiera sirve el manido recurso de achacarlo a alguna de las especies invasoras que en los últimos años se han apoderado de los ríos españoles, principalmente el cangrejo rojo americano, gran depredador. Castilló cree que sería importante encontrar algún ejemplar "vivo o muerto",

Después del último vaciado del canal de Gavet de la Conca, efectuado el pasado 26 de octubre por la empresa Endesa, que aprovecha sus aguas para producir electricidad, los ecologistas no pudieron rescatar ni un ejemplar porque no encontraron ninguno.

Los agentes rurales del Pallars Jussà han inspeccionado a fondo todo el recorrido del canal y en el informe que han redactado se limitan a certificar la extinción del cangrejo autóctono, sin precisar las causas. El Departamento de Medio Ambiente afirma escuetamente que investiga el caso.

Sobre las causas de la extinción existen varias hipótesis. La Estación Biológica del Pallars Jussà y el Cuerpo de Agentes Rurales consideran que puede deberse a un cúmulo de factores, como los trabajos de mantenimiento efectuados por la hidroeléctrica en el canal, que al desecar durante un mes la infraestructura provocan la desaparición de los alimentos básicos del cangrejo y de la sedimentación donde aovan las hembras. Hay otras posibles causas de la regresión progresiva del cangrejo de río autóctono, la mayoría asociadas a la pérdida de su hábitat y la contaminación de las aguas. El peligro más temido es la afanomicosis o plaga del cangrejo, una enfermedad producida por el hongo Aphanomyces astaci, endémico en los cangrejos americanos, que son, la mayoría de ellos, inmunes a sus devastadores efectos, en contraste con las especies autóctonas, más sensibles.

Hace dos años, los agentes rurales detectaron en la zona de Tremp la presencia de miles de ejemplares de brema blanca, una nueva especie de pez de origen centroeuropeo, similar al carpín, que había sido introducida ilegalmente por los pescadores y que con el tiempo puede representar una grave amenaza para la fauna piscícola autóctona. El cangrejo autóctono (Austropotamobius pallipes) es un artrópodo de cinco pares de patas con un caparazón de consistencia dura. Su tamaño es mediano y está adaptado para ocupar una gran variedad de hábitats. Ahora no se puede pescar. Su progresiva extinción es un desastre ecológico porque se alimenta de detritus y contribuye a mantener limpio el medio acuático y evita la contaminación orgánica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de noviembre de 2009