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Procesado un teniente coronel por mafioso

La juez vincula también a siete guardias civiles, dos ex policías, dos letrados y un periodista con una banda que robó 400 kilos de cocaína en Barcelona

El Juzgado de Instrucción 3 de Martorell (Barcelona) ha procesado a 27 personas por su pertenencia a una red mafiosa que supuestamente robó 400 kilos de cocaína que estaban escondidos en el puerto de Barcelona y también por diversos robos, estafas y extorsiones. En la relación de acusados figuran el teniente coronel de la Guardia Civil Alfonso López Rubio, siete agentes del cuerpo, y dos ex inspectores de policía. El procesamiento concluye una compleja investigación impulsada por la Fiscalía Anticorrupción, que implica también a ex presidiarios, confidentes policiales, dos abogados de Barcelona y un ex periodista del diario El Mundo.

La juez impone a los acusados una fianza de responsabilidad civil que asciende a 41 millones de euros y les imputa, entre otros, los delitos de tráfico de drogas, asociación ilícita con finalidad delictiva, detención ilegal, lesiones con armas de fuego, blanqueo de capitales, estafa y tráfico de influencias. Dieciocho personas han quedado finalmente exculpadas. Entre ellos, Marc Homedes, ex jefe de prensa de los Mossos d'Esquadra, y Francisco Javier Gaspar, ex portavoz de la Guardia Civil en Barcelona.

La juez relata que la banda se creó en 1999 a partir de un "reducto delincuencial" del que formaban parte, entre otros, Javier Segura, Daniel Ribelles, Antonio Bals y David Barba. Todos permanecen en prisión. A ellos se sumaron "otros amigos del hampa" o ex presidiarios que habían cumplido condena por tráfico de drogas o robo de vehículos y un segundo grupo dirigido por los hermanos Antonio y Carlos Giménez Raso, entonces inspectores de policía, así como por los guardias civiles Antonio Sáenz y Roberto de Prádena, que "se servían" de otros agentes denominados "los soldados".

Las actividades delictivas que se les atribuyen se iniciaron en enero de 1999, con el robo de unos fardos de hachís que se guardaban en un taller de vehículos de Mollet del Vallès, a las que siguieron otras parecidas en los años posteriores, aprovechando "la información reservada" de que disponía la banda y la "infraestructura necesaria" para conseguir la impunidad.

La culminación de esa actividad fue el robo ocurrido en el puerto de Barcelona. Allí había llegado el 22 de noviembre de 2004 el buque La Hispanola y la Guardia Civil acabó descubriendo que en un contenedor de gambas se escondían 1.077 kilos de cocaína. El juzgado autorizó su traslado y vaciado, pero el 24 de enero de 2005 la patrulla de vigilancia del puerto descubrió que el contenedor había sido abierto, después de que los ladrones saltasen la verja del puerto, inutilizasen las cámaras de vigilancia y empleasen todas las herramientas necesarias.

La juez asegura que el grupo investigado preparó a conciencia el robo y que, al final, se apoderó de una cantidad que oscila entre los 200 y los 400 kilos de cocaína. La justicia investigó los hechos y varios acusados acabaron en prisión gracias la pesquisa que dirigió el coronel de la Guardia Civil Miguel Gómez Alarcón. Fue entonces cuando, según la juez, entraron en escena los dos abogados y el periodista de El Mundo, para sembrar las dudas sobre la honorabilidad de Gómez Alarcón y publicar noticias que motivaran la interposición de querellas. Se pretendía con ello crear una situación de "presión mediática" para lograr la excarcelación de los acusados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de noviembre de 2009