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La Haya impone abogado a Karadzic

El tribunal para la antigua Yugoslavia aplaza a marzo el juicio al líder serbobosnio

Radovan Karadzic ha colmado la paciencia del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY). El ex líder político serbobosnio no ha perdido el derecho a defenderse de los cargos de genocidio y crímenes de guerra y contra la humanidad. Pero los jueces le han impuesto un abogado de oficio que dispondrá de tres meses y medio para "familiarizarse con la causa". Según comunicó ayer la Sala Primera del Tribunal, el nuevo letrado debe estar listo para representarle a partir del próximo 1 de marzo de 2010.

Hasta entonces, Karadzic podrá seguir activo, presentar mociones y responder a las de la fiscalía. De seguir obstruyendo el procedimiento, los jueces serán implacables. "Perderá el equipo de asesores legales que le asisten, y la defensa quedará en manos del nuevo letrado". Por el contrario, de colaborar, "podrá defenderse solo".

La nota, firmada por el presidente de la sala, el surcoreano Kwon O-Gon, recuerda asimismo que ha advertido en repetidas ocasiones a Karadzic de las consecuencias de su boicoteo. En un último párrafo conciliador, le anima "a reflexionar y modificar su conducta" para evitar mayores retrasos. Si bien el lenguaje jurídico suele ser tan exquisito como firme, la cuidada redacción de este texto denota el valor simbólico añadido al caso. Tras el fiasco del juicio contra el ex presidente serbio Slobodan Milosevic, que falleció sin una sentencia firme en marzo de 2006, la reputación del TPIY depende en gran manera de lo que ocurra con Karadzic.

Las víctimas, en especial los familiares de los 8.000 musulmanes asesinados en Srebrenica, y los supervivientes del asedio de cuatro años en Sarajevo (el más largo de la guerra moderna, con 12.000 muertos), están a punto de perder la fe en la justicia internacional. Las Madres de Srebrenica han resumido el sentir de los afectados en una frase: "Él tiene todos los derechos, y nosotras ni siquiera los huesos de nuestros hijos".

El proceso supone un desafío que el TPIY debe afrontar sin mayor dilación. Ratko Mladic, el militar serbobosnio que asaltó Srebrenica, sigue escapado. Lo mismo que Goran Hadzic, jefe político de los serbios de Croacia. Así que Karadzic es, por ahora, la imagen del genocidio más reciente de la historia europea que los fiscales tratan de probar.

A Serbia, por otro lado, le conviene que el juicio siga su curso. De su colaboración en la captura de los dos fugitivos depende su posible acceso a la UE. Ayer, Vladímir Vukcevic, fiscal serbio para los crímenes de guerra, subrayó dicho esfuerzo anunciando "la inminente captura de 16 sospechosos de haberlos cometido en Bosnia y Croacia".

A pesar de los esfuerzos del fiscal, el 51% de la población serbia se opone a la captura de Mladic. Sólo un 26% la aplaude, según datos difundidos recientemente por las propias autoridades serbias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de noviembre de 2009