La fiesta de los difuntos

El dibujo que la pintora Frida Kahlo regaló al doctor

Varios artistas ofrecen su visión de los altares conmemorativos mexicanos

Cuenta Amelia Mendívil que hace unos años, cuando su padre enseñó en una reunión familiar el dibujo que la pintora mexicana Frida Kahlo le había regalado allá por 1950, su sobrina alertó a los presentes: ¿qué era esa sombra que aparecía por detrás del dibujo? "Al darle la vuelta, descubrimos que en la parte trasera se había calcado un autorretrato que Frida debió pintar poco después de hacer este dibujo", relataba ayer Mendívil maravillada, mientras enseñaba la obra que su padre le ha legado, y que nunca antes había mostrado al público.

A sus espaldas se alzaba el altar que esta artista mexicana, afincada en Madrid desde 1987, ha diseñado para conmemorar el Día de Difuntos de México. En esta obra, dedicada a Frida Kahlo, ha incluido una reproducción del dibujo que ésta le regaló a su padre. "Él era doctor en traumatología y ortopedia", explicaba ayer la artista. "Y atendió unas cuantas ocasiones a Frida en La Puebla [México]". Eso le valió al médico el obsequio que ayer mostraba su hija y que, según explicó, ha sido solicitado por la galería londinense Tate Modern.

Hay ofrendas a un ex presidente, un filósofo y a un 'héroe' de YouTube
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Ella fue sólo una de las artistas que participaron en la celebración del Día de Muertos organizada, por segundo año en Madrid, por la Oficina de Representación del Gobierno de Zacatecas [un estado de México]. En una galería de arte del barrio de Las Letras, varios participantes exponen, desde ayer, sus propias interpretaciones de estas coloridas ofrendas a los difuntos.

Hubo altares dedicados a un ex presidente, a un poeta, a un filósofo, a luchadores mexicanos e incluso a un "héroe" nacional de YouTube. "Nosotros jugamos mucho con la muerte", contaba una de las artistas, Rosalinda Arias, mientras mostraba su enorme y recargado altar tradicional, acompañada por los hermanos Jaramillo, otros dos mexicanos, que acudieron al evento con vistosos trajes de mariachis -enormes sombreros incluidos-. "La consideramos una cuate [compañera] porque, al fin y al cabo, siempre nos acompaña", cuenta Rosalinda.

La mejor representación de esta forma de tomarse el paso a "la otra vida" con humor, son las llamadas calaveritas literarias que se escriben estos días y que están presentes también en los altares. Se trata de una especie de poemas, normalmente sarcásticos, dedicados a personajes conocidos que todavía no están muertos, pero fingiendo que sí lo están. Así lo explicaba Carlos Ceceña poco antes de lanzarse a leer un fragmento de una de sus tres obras, expuestas en una de las paredes de la galería, y que había dedicado a Bush, a Obama y a El Bigotes. Consiguió arrancar las risas del personal. "Sentimos que es bonito conservar las tradiciones", añadía, más serio, tras la lectura. "El objetivo es identificarnos con algo en lo que todos vamos a caer, (la muerte), pero hacerlo con simpatía".

"Queremos reivindicar esta tradición mexicana en la ciudad en la que vivimos", explicaba el organizador del evento, Óscar Montes. Es la segunda vez que convocan esta cita en Madrid. Pretenden juntarse para celebrar estos dos días y dar a conocer su "fiesta".

La exposición de altares estará abierta al público, hoy, de once de la mañana a seis de la tarde y mañana, de once de la mañana a nueve de la noche, en la calle de San Blas, número 4.

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