Reportaje:

"Un año de transición en el Astana"

El equipo kazajo acepta las condiciones de Contador, dispuesto a cumplir su contrato

"La gente lo ve muy fácil", dice Alberto Contador. "Sale una noticia diciendo que soy libre para irme del Astana y todo el mundo la cree, pero luego preguntas a la UCI y chocas con la realidad".

Chocó con la realidad por teléfono, ya que a última hora su hermano y mánager, Fran Contador, anuló un viaje a Suiza donde, acompañado de sus abogados del bufete Bardají y Honrado, tenía previsto entrevistarse directamente con los dirigentes de la Unión Ciclista Internacional (UCI) para recibir aclaraciones sobre las posibilidades reales de romper legalmente, sin coste y sin complicaciones, el contrato que le liga con el Astana hasta diciembre de 2010.

La realidad es que Philippe Verbiest, asesor jurídico de la UCI, le ha dicho por teléfono a los abogados de Contador que pese a que el Astana no haya recibido licencia el 20 de octubre, la aplicación del artículo introducido en julio pasado al reglamento de la UCI que da libertad de movimiento a los corredores de los equipos que en ese plazo no tengan licencia no es de aplicación automática, así como que hay dudas sobre su retroactividad. En resumen, les informaron, el asunto tomaría unos meses y acabaría muy probablemente en el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS).

Añadirá una cláusula para quedar libre en caso de que no inviten al Tour al equipo
Para 2011 mantiene la idea de crear su propio grupo, con él como único líder

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"Y así podríamos plantarnos a mediados de diciembre y yo sin saber en qué equipo correría en 2010, y eso no lo quiero", dice Contador, quien cuenta con ofertas de tres equipos -Caisse d'Épargne, Garmin y Quick Step-, dispuestos a pagarle hasta cuatro millones de euros anuales para el caso en que rompa con el Astana. "Quiero solucionarlo todo cuanto antes, no quiero agobiarme más, así que seguramente me tomaré el año próximo como un año de transición en el Astana, y después ya veremos". Contador aún maneja la idea de crear su propio equipo, a su medida, al estilo de lo que hizo Lance Armstrong con el Discovery en 2005, a partir de 2011, aunque también escucha con agrado la posibilidad de que un equipo español consiga un gran patrocinador español para rescatar plenamente para el ciclismo español al mejor ciclista del mundo.

Si sigue en el Astana, Contador renegociará con los dirigentes kazajos, encabezados por Nikolai Proskurin, el nuevo hombre fuerte, las condiciones de su contrato. En conversaciones previas, de todas maneras, ya les ha hecho llegar sus condiciones y ha obtenido su compromiso. Todas ellas, aparte de la obvia necesidad de mayores refuerzos deportivos para conformar un equipo de garantía para el Tour, se refieren a asuntos ligados a la lucha contra el dopaje.

Contador no quiere que le vuelva a ocurrir lo que le sucedió en 2006, cuando el Tour expulsó a su equipo, el Liberty, por la Operación Puerto, o en 2008, cuando el positivo de Vinokúrov en 2007 supuso para su equipo, el Astana, la prohibición de participar.

Precisamente, 2010 trae consigo el regreso de Vinokúrov, cumplida su sanción, y el miedo a Contador, quien quiere que el equipo organice un sistema de control antidopaje interno -promesa lograda-, y que desea añadir a su contrato una serie de cláusulas por las que quedaría libre en caso de que se produjera algún positivo en el equipo o en el caso de que algún escándalo o cualquier otra circunstancia, como problemas administrativos, les privara de la invitación al Tour. Si una cosa quiere tener segura Contador es que estará en Rotterdam, con el dorsal número 1, el 3 de julio de 2010. Sea en el equipo que sea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 30 de octubre de 2009.

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