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Entrevista:JESÚS RODRÍGUEZ MARÍN | Rector de la Universidad Miguel Hernández de Elche | Apuntes

"Podemos ir de la mano con la Universidad de Alicante"

El muro que separaba a las universidades de Alicante y Elche presenta señales de desmoronamiento. Las discrepancias y los momentos de "menos concordia" a raíz de la segregación forzosa de centros y facultades del campus de Alicante para crear en 1996 la Miguel Hernández de Elche forman parte de la historia. El rector de esta última, Jesús Rodríguez Marín (Alicante, 1943) presidente de turno de la Conferencia de Rectores de las Universidades Valencianas (CRUV), avanza que está dispuestos a "ir de la mano" con Alicante para acogerse al programa campus de excelencia. "Tenemos un alto nivel de complementariedad, tanto en formación como en investigación", admite. El rector, en el cargo desde su creación en 1997, reconoce cierta "información defectuosa" en el Plan Bolonia y tilda de "deseable" que haya un nuevo plan de financiación universitaria cuanto antes.

"Hay incertidumbre, el dinero está en Ciencia y la gestión, en Educación"

Pregunta. ¿Cómo valora el proceso de Bolonia?

Respuesta. No me gusta llamarle proceso de convergencia, para converger hay que saber hacia dónde, y esto es un proceso de construcción de un espacio común. Se trata de tener una moneda educativa común, como si fuera el euro, que permitirá a los créditos universitarios servir en toda Europa. Esto fomentará la movilidad y la seguridad para el estudiante que evitará las complejas convalidaciones. Esto es lo básico, luego hay muchos elementos añadidos que se han ido incorporando. Se potencia también la homogeneización de las universidades y, en paralelo, también es importante apostar por un espacio europeo en investigación superior.

P. ¿Qué ha sido del movimiento antibolonio que el curso pasado adquirió tanta notoriedad?

R. Hubo información defectuosa, no se explicó bien qué se iba a hacer. Las universidades tenían toda la información y los documentos estaban en la web, pero por distintos motivos eso no caló, no se llegó a transmitir por parte del ministerio y de las universidades, y a medida que se ha ido explicando se ha entendido más.

P. ¿Qué le parece el proceso de elección de campus de excelencia?

R. No muy bien. Yo pondría un ejemplo, si el primer día de clase entro y digo que aprueban quince, ¿qué pensarían? Yo creo que deben aprobar los que estén bien, y el ministerio tiene suficiente información para saber cómo está cada universidad, y el número no debe ser mágico, ni cerrado.

P. La Miguel Hernández fue la única universidad valenciana que no lo solicitó, ¿por qué?

R. Nosotros valoramos que con el cambio de ministerio [de Ciencia a Educación] no se sabía muy bien qué pasaría con eso, hubo un momento en el que pensamos que este proceso no acabaría. Teniendo en cuenta el esfuerzo que suponía seguir adelante en la redacción de la memoria, la incertidumbre, y sabiendo que sólo habría quince para toda España, teníamos claro que nuestras probabilidades eran escasas. Por eso el consejo de gobierno acordó esperar y preparase para otra convocatoria.

P. A la vista del resultado de la primera convocatoria del campus de excelencia, no parece sencillo que la Miguel Hernández sea elegida presentándose sola. ¿Se plantean hacerlo con la Universidad de Alicante?, ¿y con la de Murcia?

R. Claro que se ha barajado ese escenario. El criterio es que haya una coordinación entre las universidades que tenemos un ámbito de acción común.

P. ¿Pero con la de Alicante o la de Murcia?

R. Lo más razonable es ir de la mano con la de Alicante, quizá se podrían buscar más socios, pero restricciones, ninguna.

P. ¿Entonces el punto de partida es Alicante?

R. Creo que sí. Todo hay que hablarlo, pero con Murcia, al ser autonomías diferentes, es más complicado.

P. ¿Qué ventajas reportaría ir juntos con Alicante?

R. La Miguel Hernández y Alicante tienen muchas zonas comunes y podemos encontrar objetivos comunes, y en eso nos reforzaríamos, tenemos un alto nivel de complementariedad que no es casual, tanto en formación, como en investigación. Somos complementarios. Quizá nosotros tengamos un perfil más acentuado en bioingeniería y ciencias sociales, y sólo tenemos algún solapamiento en aspectos puntuales, pero nosotros le hemos dado un perfil más destinado a la empresa y no tan generalista como Alicante. Hay un magnífico nivel de entendimiento, pese a historias pasadas, y eso supone que podemos ir juntos de la mano.

P. ¿Olvidar broncas pasadas?

R. Eso se dio hace mucho tiempo, y desde hace años la relación personal es buena y la institucional también. En un momento tuvimos menos concordia, pero eso es el pasado.

P. Hablaba antes del problema que ha generado a las universidades pasar del Ministerio de Ciencia al de Educación. ¿Qué ha supuesto esto?

R. Pasamos momentos de incertidumbre, ahora mismo el dinero está en un lado [Ciencia] y la gestión está en otro [Educación], con el tiempo espero que se engrasen las relaciones y se aclaren las competencias. Eso ha supuesto un contratiempo para la gestión de las universidades, ahora investigación va por un lado y educación por otro, yo pienso que estábamos mejor en Ciencia y Tecnología, pero hay opiniones para todos los gustos.

P. Hablemos de la situación financiera de las universidades valencianas. El Consell ha adelantado que quiere controlar el gasto cotidiano de las universidades a través de la Consejería de Economía y Hacienda. ¿Supondría ese paso una invasión de la autonomía universitaria, como ya han denunciado algunas voces?

R. Ya se verá, pero sobre el control de las universidades recordar que ya nos sometemos a dos auditorías diferentes, eso significa que las cuentas están claras.

P. Acaba de arrancar el curso y en la Miguel Hernández ¿qué retos y amenazas tienen?

R. Nosotros hemos optado por la vía tranquila. El año próximo empezaremos con los nuevos Grados, y la transición espero que sea tranquila para satisfacer a los 14.000 alumnos que tenemos. El problema son las infraestructuras que nos quedan por hacer, sobre todo el ajardinamiento del campus para crear un jardín escultórico y botánico, un parking, instalaciones deportivas, una pequeña circunvalación interior y una residencia universitaria. Y el parque científico, en el que esperamos duplicar el número de empresas actuales, que son ocho.

P. ¿Y hasta cuándo será rector? Lleva desde 1997, cuando se creó esta universidad.

R. Queda año y medio, y luego veremos. No tengo previsto ni presentarme ni no presentarme. Esas decisiones son personales y compartidas con muchos compañeros, ya serán 14 años en el rectorado.

P. Se convertirá en otro Justo Nieto...

R. No, en absoluto, su listón es alto, fueron 19 años, y luego fue consejero de la Generalitat.

"Rebajas digeribles"

La financiación es la principal preocupación de los rectores valencianos. No hay plan de financiación para los próximo años y el Consell ahora les exige una reducción presupuestaria debido a la actual situación de crisis financiera.

P. ¿Habrá plan plurianual de financiación desde el 1 de enero de 2010?

R. Eso es lo deseable para estar tranquilos. Hemos hecho un esfuerzo todos y lo intentaremos hasta el final.

P. ¿Por qué no acaba de cerrarse el acuerdo? ¿Qué elementos lo bloquean?

R. Los escollos son de matices, ponernos de acuerdo en algunos factores. Estamos resolviendo una ecuación muy larga y queda muy poco. Mi percepción es que las diferencias se centran en si se busca una fórmula de reparto o de asignación, eso no está claro. Si repartimos es que la consejería diga una cifra y nos repartimos, y la otra posibilidad es aplicar una serie de factores y el resultado es lo que a cada universidad le toca, y el problema es cómo se ajustan los niveles de crecimiento, y eso es complejo, porque no sólo se trata del año próximo, estamos en un escenario de varios años. Y eso nos tiene entretenidos en este asunto, y hemos tenido mala suerte por la actual coyuntura de crisis.

P. La Generalitat ha pedido a las universidades que acepten rebajar sus presupuestos para 2010 a la vista de las dificultades económicas que atraviesa y de la crisis en general. ¿Qué opina?

R. Está bien que todos en tiempos de crisis hagamos gestos, pero eso tiene el límite de lo posible. Las universidades tienen unos contratos fijos comprometidos sobre los que no se puede ahorrar, pero haremos un ajuste presupuestario importante.

P. ¿Cuánto menos podrían aceptar las universidades, el 2%, el 6%?

R. Pero en el capítulo uno no se puede tocar nada, y luego hay elementos adicionales que no controlan, que vienen por ley, los quinquenios, las plazas... en gastos de personal no se puede hacer nada, en el tema del gasto corriente haremos un ajuste. Los rectores tuvimos conversaciones en las que planteamos un 2,5% de reducción, la consejería planteó un 6%. Ahora la Generalitat ha cerrado la negociación, porque no hay tiempo.

P. ¿Y en qué ha quedado?

R. Yo no lo sé, está cerrado por parte de la consejería, se verá en los presupuestos y lo último que hablamos era reducir entre el 3% y 4%. Y el capítulo de personal no se puede rebajar, los sueldos de los profesores no se pueden tocar, eso lo fijan otros. Confío en que haya rebajas, pero espero que sean digeribles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de octubre de 2009

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