Reportaje:

"La gota que colmó el vaso"

El Arts Santa Mònica contrapone el diario y las fotografías de Centelles en Bram

"Ahora hay otro sistema para hacer las necesidades. (...) Un agricultor avispado (ha llegado a un acuerdo) con el jefe del campo (y todos) salen ganando. Él comprando, para abonar la tierra, lo que nosotros, los refugiados, depositamos allí, y los gendarmes cobrando". La anotación del diario es del 9 de marzo de 1939 y el fragmento, en el que se describe el peculiar sistema de recogida en serie de deposiciones humanas, aparece también claramente retratado en las fotografías que realizó el mismo Agustí Centelles de las míseras y humillantes condiciones en las que vivían los refugiados republicanos españoles en "los campos de concentración, llenos de nuevas alambradas que cada día que pasan se multiplican", de Bram, en la región de Aude.

En el centro también se presenta una exposición de fotografía emergente

"Ésta es la parte más trágica de la Guerra Civil. Fue la gota que colmó el vaso y desbordó la indignación de mi padre", recordaba ayer Octavi Centelles, hijo menor del gran fotoperiodista que, pertrechado con una maleta que no recuperó hasta 1976, cruzó la frontera en 1939. "Sufrió mucho por la incomprensión de los franceses".

La historia de la maleta y de cómo Agustí Centelles (Es Grau, Valencia, 1909-Barcelona, 1985) pasó de casi el anonimato a convertirse en uno de los grandes fotoperiodistas de la Guerra Civil es conocida. Este mismo año, el de su centenario, se ha publicado Diario de un fotógrafo (Destino en catalán y Península en castellano), la recuperación de las dos libretas en las que le escribía a su hijo Sergi, que entonces tenía dos años, sus experiencias en Bram. También se han publicado las imágenes (La maleta del fotógrafo, en Península), con una selección de los 600 negativos. Lo que hasta ahora no se había mostrado son las dos cosas al mismo tiempo.

Lo hace la pequeña pero intensa exposición que hasta el 10 de enero puede verse en el Arts Santa Mònica. Reúne 58 copias modernas, de las que una treintena son inéditas, de los negativos de Bram; una proyección de diapositivas que incluye otras 76 imágenes, y documentos personales.

Lo interesante es que la exposición, cuyo montaje alude a los barracones de madera de Bram, se ha organizado siguiendo el hilo del diario. Los dos comisarios, Teresa Ferré y Manuel Guerrero, han seleccionado fragmentos que, de forma cronológica, se van ilustrando con tres o cuatro fotografías que se corresponden exactamente con lo que describe. Es una doble inmersión en la historia que resulta conmovedora.

Pero, además, también está Centelles en plena Rambla. En el mismo sitio en el que él retrató los hechos, se ha instalado una fotografía de gran formato que reproduce la que tomó el 20 de julio de 1939. Aparecen los dos hermanos anarquistas Joaquim y Francisco Ascaso (que murió 20 minutos después de sacarse aquella foto) durante el asalto a la caserna de Drassanes. Hay otra imagen, en el cruce de Llúria con Diputació, con la famosa imagen de "los caballos", y todos los sábados se realizan visitas guiadas (http://arqueologiadelpuntdevista.blogspot.com) para contextualizar las imágenes.

Ayer, Miquel Caminal, director del Memorial Democràtic, quiso matizar ante la histórica foto de los Ascaso que apoyan la iniciativa por lo que supone de vindicación de la memoria, pero no de la violencia. "El caso de los Ascaso es contradictorio, y que le honremos a él por defender la República no quiere decir que honremos los métodos violentos que utilizaron a veces". Recordando otra imagen con miles de personas dibujando con cartones la pistola de Kim II-Sung que puede verse en la exposición Talent latent (interesante y recomendable colectiva de fotografía emergente que también desde ayer ocupa el claustro de Santa Mònica), Caminal reivindicó que la lucha por la democracia "no necesita pistolas".

Un archivo en el limbo

Octavi y Sergi Centelles reconocieron ayer que las negociaciones con el Archivo Nacional de Cataluña (ANC) para que éste se quede con el archivo de fotografías de su padre están paradas. "Hemos tenido conversaciones y están interesados, pero nosotros queremos acuerdos concretos respecto a las medidas para asegurar el reconocimiento internacional de su figura", señalaban ayer. Lo quieren por escrito porque, dicen, en los ochenta llegaron a un acuerdo con Caixa Catalunya que quedó en nada. El dinero, dicen, no es problema. "Tenemos ofertas de Christie's y Sotheby's, pero no nos interesa esto, sino que se conserve bien su archivo y se divulgue en el exterior". De momento, "si todo va bien", el año próximo se exhibirá la obra de Centelles en la Columbia Library de Nueva York.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 28 de octubre de 2009.

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