Reportaje:

El campo, botín para los ladrones

La crisis dispara los hurtos ante la impotencia de los agricultores

José María Quejo, un agricultor de Dos Hermanas (Sevilla), ya ha perdido la cuenta de las veces que le han robado en su finca, una explotación familiar de unas 60 hectáreas con varios cultivos plantados. "En una campaña entera me pueden robar más de 2.000 kilos de aceituna o 1.000 de tomates", expone, desolado e impotente, este campesino sevillano. Su caso es uno de los que mejor simboliza la sensación de alarma que se ha instalado en el campo andaluz debido al repunte de los hurtos. Lo habitual hasta ahora era que los amigos de lo ajeno aprovecharán la época de recogida de algunos cultivos para llenar sus botines. Sin embargo, la crisis económica, unido al bajo precio de la mayoría de los productos, ha cambiado el modo de operar de los ladrones, que ahora se fijan en los artículos de más valor: desde todo tipo de aperos de labranza a maquinaria agrícola pasando por los cables de acero y cobre de los sistemas de riego, sin olvidar el cada vez más frecuente robo de ganado.

Roban cosechas, gallinas, vacas y, ahora, cables de acero y cobre
Sólo en Sevilla, Asaja recibe una media de 70 denuncias al mes

"Estamos desmoralizados porque se ha instalado un clima de inseguridad en el campo", asegura Felipe Gayoso, de la patronal agraria Asaja en Sevilla, una organización que ha pedido una reunión con el delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón, para solicitar mayor vigilancia en las fincas. Sólo en Sevilla, Asaja recibe una media de 70 denuncias al mes, una cifra que Gayoso cree que apenas suponen el 10% de todos los robos que se producen. Según expone, los robos están generalizados en toda la comunidad y hasta se puede hablar de la vuelta de los cuatreros por la modalidad de los robos. En Almería se llevan los equipos informáticos que regulan los riegos por goteo de los invernaderos; en Sevilla, a un agricultor de la Sierra Norte le han robado hasta 15 cerdos en dos fincas diferentes; en la comarca malagueña del Guadalhorce, son los cítricos los más esquilmados; en Jaén, en cada campaña olivarera se denuncian múltiples robos de aceituna.

"El agricultor necesita un golpe de efecto de las autoridades policiales para darle confianza", indica Carlos Blázquez, de Asaja en Málaga. La Guardia Civil ha aumentado en los últimos meses las actuaciones vinculadas con los hurtos en el campo. Las operaciones más destacadas han tenido que ver con la desarticulación de una red que se dedicaba de forma profesional y especializada al robo de frutas en la vega sevillana. Pero los propietarios de las fincas lamentan que cuando se trata de hurtos valorados en menos de 400 euros la infracción se tramita como una simple falta.

No sólo se roba mercancía de valor. En Jaén fueron detenidos recientemente tres jóvenes por el robo con fuerza de cinco gallinas, con las que se hicieron tras romper un candado de entrada en una casa de campo de Martos. Unos meses antes, otras dos personas fueron detenidas por sustraer 11 gallinas y dos cerdos en un cortijo de Andújar. En la provincia jiennense, un Juzgado de lo Penal condenó el año pasado a un año de prisión a un vecino de Pozo Alcón por robar un pavo, tres gallinas, cuatro palomas y un pollo grande. Jaén, una provincia con marcado peso agrícola, fue donde más subieron los delitos contra el patrimonio el último año. El PP ha presentado en el Congreso una proposición no de ley pidiendo incrementar el número de guardias civiles destinados en los puestos rurales. El diputado jiennense Gabino Puche ha solicitado que se revise el despliegue de puestos de la Guardia Civil en el medio rural, para hacer frente a "las nuevas tipologías delictivas en el campo".

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