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Crítica:LAS PELÍCULAS DE LA SEMANA

Ángeles a la deriva

Me ocurre a veces, con esa tendencia agobiante de gente cercana, distante o anónima que te interroga con esa pregunta tan natural para ellos, pero tan pesada para mí, de ¿qué película hay que ver?, que me quede en blanco o con el deseo de responder: ¿Y yo qué coño sé sobre lo que le gusta a usted? Y si te pillan en un educado o afable estado de ánimo, puedes responder: "He salido conmovido y feliz de El secreto de sus ojos". Que a ellos les puede provocar todo lo contrario.

Esta sección de los viernes acostumbra a llevar ese título tan enfático de "la película de la semana". En función, lógicamente, de la importancia de su autor o de la repercusión comercial y crítica que contiene ese producto. El jueves por la tarde, en un cine patéticamente vacío, consumiendo sus últimos días en público, antes de pasar al circuito de las televisiones o del DVD, vi con lamentable e injustificado retraso por mi parte el estético, profundo y terrible documental Let's get lost, dirigido por el más que inquietante fotógrafo Bruce Weber, un retrato impresionante del anverso y el reverso de Chet Baker, ese yonqui desdentado que te hacía soñar cuando arrancaba sonidos a su inimitable trompeta o cantaba con el tono de voz, el espíritu y la atmósfera de un seductor ancestral que ya se despidió de la vida aunque siga dando desoladas vueltas por ella, pero que evoca las sensaciones más impagables que ésta le regaló. Es como si te hablara desde el más allá un fulano al que los dioses le concedieron la facultad de expresarse como un ángel, aunque en su maltrecha, manipuladora, adictiva, tenebrosa existencia este sensual fulano se comportara como un diablo. Escuchas de sus labios My funny Valentine y te corres. Escuchas los testimonios de la gente que estuvo cerca del macarra lírico y autocompasivo, incluida su decepcionada madre, los comprensivos amigos, sus doloridos hijos y tanto bellezón en declive, y deduces el peligro y el inmenso atractivo de las flores del mal, de ese Picasso del jazz que te robaría la cartera del cuerpo y del alma en cuanto que te dieras la vuelta.

EDÉN AL OESTE

Dirección: Constantin Costa-Gavras.

Intérpretes: Riccardo Scamarcio, Odysseas Papaspiliopoulos, Léa Wiazemsky, Eric Caravaca.

Género: drama. Francia, 2009. Duración: 111 minutos.

LET'S GET LOST

Dirección: Bruce Weber.

Intérpretes: Chet Baker, William Claxton, Lawrence Trimble.

Género: documental. EE UU, 1988. Duración: 120 minutos.

Pero hablemos de Costa-Gavras, del cine político, de cineastas convencidos de que su cámara puede servir para denunciar las atrocidades que cometen los hombres. Sus puntuales denuncias del estado de las cosas casi siempre me han parecido tan honestas como planas. Excepto cuando el perpetuo concienciado rueda en el imperialista y odioso Hollywood y éste le produce las espléndidas La caja de música y El sendero de la traición. Tampoco olvido a Lemmon en Desaparecido.

Eden al Oeste cuenta la odisea de un paria para llegar a París, de los explotadores y la gente solidaria que se encuentra en el camino, del desconcierto y el coraje del superviviente. No está mal. Tampoco demasiado bien. Supongo que aspira a perpetuar la bendecida etiqueta del cine político. ¿Qué es eso? ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?, se preguntaba el desolado Raymond Carver.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de octubre de 2009