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Reportaje:La ciudad, patas arriba

Ruta por la ciudad de las obras

Más de 60 calles tienen carriles cortados al tráfico por las reformas - Los lugares más visitados por los turistas se encuentran rodeados de vallas

Lo de Madrid y las obras está alcanzando la categoría de seña de identidad. Si aún cree que a alguien le puede pasar inadvertido el hecho de que las tripas de la ciudad sobresalgan a cada paso, trate de hacer uno de los recorridos que propone cualquier mapa turístico sin tropezar con una zanja, una valla o una hormigonera.

La ruta empieza nada más bajar del tren, en la misma estación de Atocha. Allí está la familia Gutiérrez, llegados desde Oropesa, lidiando con el tráfico que se arremolina en torno a la plaza del Emperador Carlos V. Un carril del paseo de las Delicias y otro en dirección a Santa María de la Cabeza están afectados por las obras de remodelación de la glorieta. "Igual hubiera sido mejor idea coger el metro y bajar directamente en Sol", podría haber pensado esta familia de visitantes. Error. La plaza por excelencia de todas las guías amanece asediada por el ruido de taladradoras y las vallas cambian de ubicación casi a diario. Que se lo digan si no a una pareja de griegos que intenta retratarse frente al Oso y el Madroño sin que aparezca un obrero detrás. Resulta imposible. La foto tendrá, inevitablemente, un toque de realismo con casco de color amarillo.

"Los peatones importamos poco", lamenta un vecino de la Castellana

"Está muy bien lo de lavar la cara a la ciudad, pero ¿acabarán las obras algún día?". Si no sabe de qué hablar con un madrileño, esto es lo que una de las principales guías turísticas (Lonely Planet) recomienda como primer tema útil de conversación. Si bien otras guías comentan la "expansión" o la "revolución" urbanística de la capital, ésta se lanza a describir sin tapujos esta faceta de la vida urbana: "La ciudad se ha convertido en una inmensa obra", empieza. "Cuando todo acabe seguro que será para mejor, pero, mientras tanto, el tráfico es una pesadilla kafkiana y el nivel de ruido supera el proverbial desprecio español por el silencio". Si ha visto reflejada su pesadilla diaria en esta aproximación a la rutina madrileña para turistas, ármese de paciencia. Se trata de un texto escrito en el año 2006.

De Atocha a la plaza de Castilla, la ciudad sigue enredada en una maraña de calles cortadas y vías ocupadas por los trabajos. Dentro de la almendra central que enmarca la M-30 hay al menos 40 calles por las que no se puede circular o con carriles cortados por culpa de las obras. Si se añaden los distritos del radio exterior, se suma a la lista otra veintena de vías, según la web de información de tráfico del Ayuntamiento (www.informomadrid.es). La financiación del Plan E del Gobierno central, por el que se han aprobado 269 proyectos en la capital, ha contribuido en los últimos meses al frenesí remodelador de Madrid. Algunas vías, como la calle Mayor o parte del paseo del Prado, se han visto liberadas de los cortes que sufrieron en el verano. A cambio, se han abierto una decena de nuevas zanjas, como las de la calle de Alberto Aguilera o las de Ruiz y Monteleón.

"¿Obras? ¡Cómo para no notarlas! Lo que casi no se ve es Madrid". La familia Meza, de visita desde Paraguay, bromea junto a la estatua de un Cristóbal Colón desaparecido bajo los andamios. A sus espaldas, la Biblioteca Nacional es la siguiente víctima de los obreros. Jorge, un vecino de 75 años, comenta con su esposa lo difícil que es cruzar de una acera a otra. "Los peatones importamos poco", dice. "No entiendo por qué se hacen todas las obras a la vez, ni por qué siempre son en el centro, cuando hay otras zonas que están mucho peor y nadie las toca".Ali Abu Nadar regenta un quiosco de bebidas en la calle de Génova. Los obreros movieron su establecimiento unos metros hace una semana. "Me avisaron de un día para otro", cuenta. Ahora soporta todo el día el ruido de las perforadoras y el polvo que levantan. "El negocio lo nota", se resiente. Frente a él, los peatones caminan en fila india por una estrecha vía embutida entre vallas.

La propuesta que hizo el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, durante su visita la semana pasada al megaproyecto de Madrid Río para sobrellevar las molestias fue pensar en ese utópico futuro de un Madrid "acabado". "Estaremos orgullosos, cuando todo haya terminado, de tener una de las mejores capitales del mundo", apuntó.

"Yo no sé si veré el final de esto", comentaba Francisco del Toro, de 87 años, contemplando el puente de Segovia patas arriba. ¿Cuánto hace que no ve el río sin obras? "Buf", sintetizó el vecino.

"Tengo 68 años y he visto al menos siete reformas", cuenta el dueño de la emblemática tienda de paraguas y abanicos Casa de Diego en la Puerta del Sol, donde siguen los trabajos que deberían haberse acabado el 30 de septiembre. Otra media docena de obras (como las de las plazas de Castilla o Santa Bárbara) han tenido que ampliar su plazo de ejecución. "En diciembre el cambio de la ciudad va a ser apabullante", aseguró la concejal de Urbanismo, Pilar Martínez. En esa fecha, al menos, deben concluir los trabajos del Plan E para obtener la financiación del Ejecutivo central.

Información realizada por: Beatriz Jiménez, Mokhtar Atitar y Anaís Berdié. Consulta el gráfico del mapa de las obras en marcha en Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de octubre de 2009