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Necrológica:'IN MEMÓRIAM'

Muñoz Rojas: poeta, mecenas, europeo universal

Algunas personas poseen el don de hacer amigos como lo más natural del mundo. Pero es más difícil guardarlos toda la vida, por lo demás larga y llena de alto contenido ético y creativo. Esta rara cualidad la poseía José Antonio Muñoz Rojas, fallecido el 29 de septiembre a punto de cumplir los 100 años. No es muy frecuente conocer a alguien dotado de virtud y llaneza tan ejemplares como haber atravesado las generaciones del siglo XX, las guerras europeas, la Guerra Civil, los conflictos posteriores a 1945 hasta la primera década del siglo XXI y haber logrado salir con la frescura de un joven nacido en 1909 y que ha tratado en directo con los mejores espíritus y gentes de su época y en varios continentes.

Escritores, artistas, filósofos y científicos encontraron apoyo en su despacho

Desde la Sociedad de Estudios impulsó los seminarios de Zubiri y Marías

En un pequeño despacho de la Casa de las Siete Chimeneas de Madrid, bajo un retrato de Antonio Machado y la evocación de su musa Leonor, Muñoz Rojas recibió a cientos de escritores, artistas, filósofos, científicos sociales, dirigentes de las fundaciones más importantes del mundo, especialistas en las grandes ramas del saber, gentes modestas aspirantes a becas y promociones literarias, humanísticas, sociales. Cualquier iniciativa digna de ser tomada en consideración encontró apoyo en él y en el consejero delegado y luego presidente del Banco Urquijo, Juan Lladó, que valoró, con tino de buen catalán, gran parte de las opciones iniciales tomadas por el secretario de su consejo.

En la Sociedad de Estudios y Publicaciones, núcleo de su acción, se acogieron desde el final de los años cincuenta los seminarios dirigidos por Xabier Zubiri y Julián Marías, que integraron las diversas escuelas orteguianas. Pedro Laín, José Luis Aranguren, Enrique Lafuente Ferrari, Melchor Fernández Almagro, directores de sección en el Seminario de Humanidades de Marías, impulsaron tesis doctorales y trabajos de primera línea en filosofía, historia de la ciencia, sociología, historia política, artes. En los sesenta y hasta 1978, participaron en estos seminarios jóvenes doctorandos entre unas cuantas docenas de personas destacadas en diversos campos de análisis. Gonzalo Anes, Jesús Aguirre, Helio Carpintero, Luis García San Miguel, Elías Díaz, Miguel Martínez Cuadrado, Mari Cruz Seoane, Dolores Franco, López Piñero, Antonio Elorza, Carmen Martín Gaite, entre otros, contribuyeron con los invitados europeos y americanos que Marías y los directores impulsaban, al diálogo multidisciplinar e intercontinental en ciencias sociales y en investigaciones avanzadas de vanguardia.

Lladó, uno de los redactores de la Constitución republicana de 1931, y Muñoz Rojas, poeta semiexiliado durante la Guerra Civil en el círculo intelectual de Cambridge, patrocinaban también otros grupos de trabajo intelectual. Zubiri contó con los jesuitas y teólogos de Ellacuría o de la socióloga Carmen Díez de Rivera. José Luis Sampedro dirigía otro grupo de jóvenes economistas, como Rafael Martínez Cortiña, Juan Antonio Payno y Julio Segura. Eduardo García de Enterría dirigió a los especialistas en Derecho Administrativo, Diseño Urbanístico y Arquitectura popular. Carlos Ollero orientó trabajos de estudio proyectivo de la Transición.

Muñoz Rojas fue protagonista en llevar adelante dos proyectos de gran futuro. El primero cofinanciaba estudios de investigadores españoles en colaboración con el grupo de historiadores que en el Nuffield College de Oxford dirigía Raymond Carr y que renovaron los estudios de historia hispánica con aportaciones como las de Joaquín Romero Maura, Juan Pablo Fusi y José Varela Ortega.

El segundo fue la colaboración, entre 1971 y 1981, con el Europa Collegium de Brujas, institución creada por Salvador de Madariaga y financiada por la Comisión de Bruselas junto al Movimiento Europeo. Muñoz Rojas, Lladó y Hendrik Brugmans firmaron en Madrid en 1971 un convenio de financiación de becas para españoles graduados para realizar estudios europeos en el Colegio de Europa, con 50 becas y una aportación de casi 50 millones de pesetas (300.000 euros). De la comisión selectora formaron parte Lladó, Muñoz Rojas, Ramón Trías, Jaime Carvajal, Emilio García Gómez, Gregorio Marañón y Miguel Martínez Cuadrado. Entre los becarios seleccionados, Manuel Marín, Fernando Morán Calvo-Sotelo, Mercedes Sendín, Asunción Valdés, Miguel Ángel Navarro y muchos embajadores, altos funcionarios de Bruselas, empresarios y académicos.

Muñoz Rojas fue nombrado uno de los gobernadores de la Fundación Europea de la Cultura en Ámsterdam, junto al académico Luis Díez del Corral. Desde allí, y por su presencia en los foros de Aspen (Estados Unidos), invitó al primer presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Felipe Herrera. De ambos salió la idea de crear, en las crisis petroleras de los setenta, un Instituto de Cooperación Intercontinental (ICI) para establecer bases de diálogo trilateral entre Europa, las Américas y los países árabes.

La Sociedad de Estudios y Publicaciones, que fue también, junto a su obra literaria, una actividad de toda su vida, ha publicado la revista más prestigiosa y continuada de historia económica y análisis económico de la segunda mitad del siglo XX, y junto a la revista, publicaciones que incluyen desde Ramón Carande a Ramón Tamames, Pedro Solbes, Jerzy Lukaszewski, Hendrik Brugmans, Denis de Rougemont, Julián Marías, Lafuente Ferrari, y conferencias de personalidades como el filólogo Jakobson. Siempre de la mano de Muñoz Rojas.

En el Banco Urquijo se guardaba por su iniciativa un tesoro artístico que incluía de El Greco y Van Dyck a pintores modernos. El legado ha pasado en gran medida al Banco Santander y a otras pinacotecas. La colección y el museo que Lladó y Muñoz Rojas reunieron en los setenta merecería un rescate y unificación frente a la dispersión en que se ha troceado.

Bético universal, amigo de los grandes poetas de todas las generaciones desde 1928 a los novísimos de los setenta, el gran poeta merece lugar aparte entre españoles raros y singulares que han forjado la divisa que presidió los años de la Transición: reconciliación-concordia-consenso. Y que ya forma parte de los valores de la Unión Europea, en cuya trayectoria empujó con toda su fuerza de viejo campesino, hombre de la tierra mediterránea, cultivador del espíritu de las letras y las ciencias de Horacio a la revolución humanística de nuestro tiempo. Unido de nuevo a Marilú, su esposa y compañera, Muñoz Rojas deja un aliento vital para sus numerosos amigos y merece nuestros mejores recuerdos y un reconocimiento que sólo los medios de comunicación pueden mantener.

Miguel Martínez Cuadrado es catedrático Jean Monnet de Derecho Constitucional Comunitario en la Universidad Complutense.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de octubre de 2009