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Quintás acusa a las autonomías de frenar las fusiones y perjudicar a las cajas

El sector gana un 33% menos en el primer semestre por las mayores provisiones

La situación financiera de las cajas de ahorros se deteriora a toda velocidad, mientras los Gobiernos autonómicos se preocupan de ver si el fondo de rescate de entidades les quita o no competencias. Ante la parálisis que sufre el sector por la injerencia política, Juan Ramón Quintás, presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), cargó ayer con enorme dureza contra los políticos y los ejecutivos autonómicos, que están vetando fusiones entre las entidades.

Durante la presentación de resultados del primer semestre, les llamó "órganos extraños a las cajas" y "perturbadores" y les acusó de "frenar oportunidades de fusión que ya probablemente no se harán". También les recordó que son responsables de las entidades con problemas porque tienen capacidad de supervisión, un disparo que puede poner nervioso a más de uno o una.

Las comunidades ejercen como "órganos extraños" y "perturbadores"

Quintás, con la libertad que supone la perspectiva de dejar el cargo en mayo, denunció a los políticos por no haber cumplido sus promesas sobre la reforma de la ley de cajas y lo hizo en la sede de Caja Granada, una entidad que ha pedido que nadie le marque su futuro con fusiones diseñadas desde la Junta de Andalucía.

Entre las comunidades que estudian recurrir el FROB (Fondo de Reordenación Ordenada Bancaria) por perder competencias están Extremadura, Andalucía, Cataluña (entre las socialistas) y Galicia y Madrid (de las populares). Estas reclamaciones podrían ralentizar aun más las ayudas públicas cuando parece que el tiempo se acaba para algunas entidades. No obstante, la patronal no espera que ninguna caja (salvo Caja Castilla-La Mancha) tenga pérdidas en 2009 e incluso confía en que cinco aumentarán beneficios.

Hasta junio pasado, las cajas ganaron 3.445 millones de euros, un 32,7% menos que en el primer semestre del año anterior. Estas cifras fueron consideradas por Quintás y Juan Antonio Olavarrieta, director general, como relativamente satisfactorias. Las provisiones por morosidad subieron un 70%, y la tasa de impagados llegó al 5,17% hasta agosto. La patronal de las cajas cree que, en contra de sus previsiones, la morosidad se quedará en el 6% y no llegará al 7% como anticiparon.

Pero Quintás no quiere ni un momento de respiro. "Queda un año y medio muy duro por el alza del paro y la morosidad. Estamos en medio de la tormenta perfecta y todavía queda la travesía del desierto", apuntó el presidente de las cajas y terminó con una frase enigmática: "Espero que estemos haciendo lo necesario".

El próximo año, según Quintás, habrá bajadas históricas de los tipos de interés que estrecharán los márgenes de las entidades financieras. Ante este panorama, el presidente de la CECA condicionó la concesión de créditos a la recuperación de la economía. En su opinión, aunque las cajas han transitado con relativa comodidad en el primer semestre de 2009, los problemas "no se han evaporado", ya que "una economía que se contrae pero cuyo crecimiento es bajo sigue generando paro" y eso, dijo, implica más morosidad y un mayor deterioro de las entidades financieras.

La CECA niega que se haya cerrado el grifo del crédito (ha subido un 0,8% el destinado al sector privado), pero reconoce que hay pánico a los préstamos fallidos porque acaban con la solvencia de las entidades: "La solvencia es el problema planetario para el sector financiero y no deja de ser castizo que en este país se trate como si fuera un asunto regional. Si un órgano (una autonomía) puede inspeccionar una caja, está en la comisión de control e incluso aprueba los créditos más importantes, ¿no es responsable de su insolvencia?"

"¿Cómo se pueden vetar las ayudas con dinero público? Allá cada uno con su concepto de Estado", espetó. Quintás recordó que lo que está en juego es la mitad del sistema financiero, por lo que comentó que no le parecería mal que se posicionara al respecto el Tribunal Constitucional. Por último, no quiso pronunciarse sobre cómo lo está haciendo el Banco de España. "Se lo digo a ellos en privado", afirmó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de septiembre de 2009