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La UE propone multar a los bancos que no regulen los 'bonus'

La eurozona pacta una estrategia conjunta ante el G-20

A falta de avances claros en la reforma del sistema financiero, las primas multimillonarias de la banca serán una de las claves del próximo G-20 en Pittsburgh, en Estados Unidos. Los líderes de la Unión Europea, que se reunirán hoy en Bruselas para preparar la cumbre, tienen previsto emplazar al G-20 (que agrupa a los países industrializados y a los emergentes) a amenazar con sanciones a los bancos que no cumplan determinadas reglas en las primas que pagan a sus ejecutivos, según el borrador que discutirán hoy los jefes de Estado y de Gobierno. Algunos de los bancos salvados con dinero público a ambos lados del Atlántico han vuelto a pagar suculentos bonus a sus ejecutivos en las últimas semanas.

En los sueldos, la UE no logra acercar posturas con EE UU y Reino Unido

La Unión solicita que las primas se calculen en función de los resultados a largo plazo -para minimizar el peso de las actividades más especulativas en los sueldos, uno de los detonantes de la crisis-, y sugiere que la remuneración variable sea "limitada" y conserve cierta proporcionalidad con los ingresos -y con los beneficios- de las entidades.

La postura europea topará previsiblemente con la de Washington. "Estamos en un país en el que, generalmente, [el Gobierno] no dice lo que uno puede pagar o no a sus empleados", declaró Barack Obama el pasado lunes, en un discurso simbólico en pleno corazón de Wall Street que coincidió con el primer aniversario de la caída del banco de inversión Lehman Brothers. Justo al otro lado de la balanza está Francia. Su presidente, Nicolas Sarkozy, amenazó hace unos días con torpedear la cumbre de Pittsburgh si no se aprueban límites a los bonus en las finanzas. Incluso la banca francesa opta por cerrar filas con Sarkozy: Baudouin Prot, consejero delegado de la mayor entidad de Francia, BNP Paribas, calificó ayer como "esencial" que el G-20 adopte nuevas reglas para las primas a los ejecutivos.

Los contactos entre los países que acudirán a Pittsburgh se han acelerado durante las últimas horas. Sarkozy y el primer ministro británico, Gordon Brown, se reunieron el martes para preparar la cumbre. Ayer, el presidente francés mantuvo contacto telefónico con Barack Obama en un momento delicado para el presidente de EE UU, centrado en sacar adelante la reforma sanitaria. "Obama está muy ocupado en ese asunto y eso podría restarle margen de maniobra", declaró ayer Jean-Pierre Jouyet, presidente del regulador francés de los mercados financieros. Jouyet reconoció que las divergencias son patentes entre la UE y el tándem EE UU-Reino Unido en lo relativo a la regulación de los sueldos de la banca.

Las sanciones se aplicarán "a nivel nacional", según el borrador de la propuesta, al que ha podido acceder este diario. Países como España plantean desde hace semanas que sean los supervisores bancarios -es decir, el Banco de España- quienes controlen las primas. Esa solución supondría, posiblemente, imponer provisiones a los bancos que paguen bonus sin tener en cuenta las limitaciones de la nueva regulación, con el argumento de que afectarían a los riesgos del banco.

Ante la posibilidad de que los bonus se lleven todos los focos, el Parlamento Europeo consideró ayer que los líderes del G-20 deben abordar una reforma a fondo de la regulación, no sólo de las remuneraciones. "El G-20 debe mandar un mensaje disuasorio para que nadie piense que una vez pasado lo peor pueden volver las prácticas que generaron la crisis", aseguró el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de septiembre de 2009