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La cumbre de la Unión por el Mediterráneo se celebrará en Barcelona en junio de 2010

La cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de los 43 países de la Unión por el Mediterráneo (UpM) se celebrará en Barcelona el 7 de junio de 2010, dentro del último tramo de la presidencia española de la Unión Europea (UE). Para entonces, la capital catalana habrá podido rodar su condición de sede de la secretaría de esta organización internacional creada a instancias del presidente francés, Nicolas Sarkozy, hace algo más de un año.

La organización de la cumbre correspondía teóricamente a un país del sur o a Bélgica, que tomará en julio de 2010 el relevo de España al frente de la UE. La dificultad de acoger a la delegación israelí ha impedido la primera posibilidad. El Gobierno belga, por su parte, ha aceptado que se adelante la fecha para que caiga dentro de la presidencia española.

Senén Florensa, director general del Instituto Europeo del Mediterráneo (Iemed), que confirmó la fecha de la cumbre, desveló también que los estatutos de la secretaría de la UpM -pieza indispensable para que este organismo empiece a funcionar en el Palau de Pedralbes- están ya prácticamente redactados y sólo a la espera de que formalmente sean aprobados en el ámbito ministerial. Esto debe producirse antes de finales de este mes, a lo que seguiría el nombramiento del secretario general y de las seis vicesecretarías.

Para el puesto de secretario, que debe recaer en un país de la orilla sur, se barajan varios candidatos. No parece haber todavía un candidato de consenso entre los países del sur, pero los nombres del jordano Ahmad Masa'deh y la tunecina Faïza Kéfi, son los que más suenan. Las vicesecretarías, según lo pactado, corresponderán a un italiano, un griego, un maltés, un turco, un israelí y un palestino.

La secretaría es "un órgano técnico", como destacó ayer Florensa, lo que garantiza, hasta cierto punto, que cuando esté funcionando se mantenga al margen de interferencias políticas, especialmente de las derivadas del conflicto israelo-palestino. De hecho, el proceso estuvo completamente congelado hasta que poco antes del verano una iniciativa personal del ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, logró sentar en una misma mesa a árabes e israelíes y desbloquear la redacción de los estatutos.

En un principio, se calcula que entre 50 y 60 personas formarán la plantilla de la secretaría, cuyo presupuesto de funcionamiento se situaría entre los 10 y los 20 millones de euros, la mitad del cual procedentes de las arcas de la Comisión Europea y la otra parte de los Estados miembros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de septiembre de 2009