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Entrevista:Trotamundos | Alberto Amarilla - actor | EL VIAJERO HABITUAL

Herejías en Turín

El actor cacereño Alberto Amarilla se pasó dos meses rodando en Turín la película Imago mortis, que acaba de estrenar. Suficiente para descubrir rincones de la ciudad transalpina. Y también sus misterios.

¿Qué tiene de misteriosa?

Se dice que está llena de referencias al diablo. Por ejemplo, hay iglesias donde la gente no se casa porque dicen que luego es divorcio seguro. La plaza Statuto es uno de los pocos lugares del mundo (junto con el parque del Retiro de Madrid) donde hay una estatua del ángel caído. Incluso se celebró un congreso mundial sobre el demonio en la ciudad a finales de los ochenta.

¿Sintió alguna presencia?

Rodamos en un antiguo hospital psiquiátrico y, de repente, estando en el interior, aparecían corrientes gélidas de la nada y acababas echando vaho por la boca.

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¡Igual que en El sexto sentido!

Justo. Dicen que es porque persisten ahí las energías de los espíritus. El sitio es muy especial. Supuestamente está lleno de símbolos satánicos y en el tejado hay una iglesia. A su vez, del techo de la iglesia brota una higuera y dicen que es porque ahí habita Il diavolo.

¿Fue todo tan inquietante?

Para nada. Turín está lleno de sitios maravillosos: el Palazzo Reale, que fue la residencia de los Saboya; la catedral de San Juan Bautista, donde guardan la Sábana Santa; el Quadrilatero romano, lleno de tiendas de diseño y de restaurantes, o la basílica de Superga, que también tiene sus supersticiones, porque fue donde se estrelló en 1949 el avión en el que viajaban los jugadores del Torino, que eran los mejores de Italia en esa época. No hubo supervivientes.

Sigue siendo un poco macabro.

Bueno, luego está la Mole Antoneliana, una maravilla del siglo XIX. Además, aloja el Museo Nacional del Cine, que es una pasada. Tiene una colección de linternas mágicas asombrosa. Recuerdo que me quedé embobado mirando una de Charlot. Y de repente me di cuenta: ¡detrás de mí tenía a su nieta, Oona Chaplin, que ha sido compañera de reparto en la película, mirándola también!

¿Se le apareció el diablo en la noche turinesa?

Es una ciudad muy tranquila, con poca vida nocturna. Lo que no hay que dejar de hacer es tomarse un chocolate caliente o un café en el carísimo Baratti & Milano. Eso sí que tiene que ser pecado

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de agosto de 2009